Almería vacía, 10 estrategias contra la despoblación

Almería vacía: 10 estrategias contra la despoblación

Los municipios almerienses afectados por la pérdida de habitantes están poniendo en marcha iniciativas para frenar ese proceso. En algunos, ya están empezando a tener éxito.

La lucha contra la despoblación es uno de los grandes objetivos políticos y sociales a nivel nacional. También en la provincia de Almería, en la que, a pesar de haber crecido en la última década, existen zonas en las que el descenso es constante a causa de una población envejecida y una juventud que se ve obligada, en ocasiones, a buscarse la vida fuera de sus lugares de origen. Para conseguir frenar esta sangría demográfica, varios pueblos han diseñado estrategias que, paso a paso, van dando sus frutos y no solo están parando el proceso, sino que incluso están logrando darle la vuelta y sumar nuevos vecinos, que llegan dispuestos a labrarse un futuro en estas zonas rurales.

En estos últimos diez años, la provincia de Almería ha crecido, y mucho. Su media de aumento de población es cuatro veces la nacional. Sin embargo, este buen dato oculta una realidad diferente, según el municipio donde uno mire. Como un modelo a escala de la situación nacional, aquí también la población se acumula en la zona litoral, en la que vive el 80% de los almerienses. Mientras, en el resto de la provincia hay zonas en las que el descenso es constante. Existe una Almería vacía, pero quienes aun resisten en estas zonas de baja densidad de población no paran de idear maneras para hacer esos pueblos atractivos a la gente, con iniciativas que se centran en la creación de empleo y el mantenimiento de servicios públicos básicos, los dos pilares sobre los que se asienta el crecimiento de población.

Así, en los últimos años hay municipios que han logrado frenar el descenso demográfico, como Laujar de Andarax, que lleva un par de años estabilizado en unos 1.600 habitantes tras haber perdido cerca de 200 a lo largo de una década. O Purchena, que se mantiene en unos 1.700 habitantes, cuando en otros municipios de la comarca siguen bajando. Es el caso de Olula del Río, que en la última década ha perdido un 7% de población, Macael, con un 12%, Serón, con un 13% y Oria, que ha perdido un 23%. También Lubrín ha logrado estabilizarse, en unos 1.500 habitantes. Y Almócita, ejemplo de iniciativas a nivel provincial y nacional para combatir la despoblación, desde hace ya unos años, también ha logrado mantenerse en 178 habitantes. Aquí, la dificultad añadida es el tamaño, ya que para un pueblo más pequeño, cualquier ‘estornudo’ se convierte fácilmente en una ‘gripe’ grave.

De similar tamaño, por ejemplo, Alcudia de Monteagud lleva un progresivo descenso, hasta los actuales 150 vecinos. La caída también afecta a municipios de mayor tamaño, como Fiñana, que en seis años ha pasado de superar los 2.500 a caer por debajo de los 2.000, con sus 1.992 habitantes en la actualidad. Y en Tahal, este curso ha cerrado el colegio. En la otra parte, destacan casos como el de Laroya, que ha sumado población en los últimos años y ya está cerca de los 200.

Pacto nacional contra la despoblación

“Es urgente establecer un pacto nacional contra la despoblación en el que participen de forma activa y decidida todas las administraciones”. Esta fue una de las principales conclusiones de las segundas jornadas ‘Albada rural, pueblos sostenibles’, celebradas el pasado octubre en Almócita. Organizadas por la Asociación Española contra la Despoblación y el Ayuntamiento de Almócita, en este evento se reclamó, como contaba el alcalde, Francisco García, que al “definir cuáles son los territorios despoblados, no se haga teniendo en cuenta los datos demográficos de las provincias, sino los de los municipios o comarcas”. 

El ejemplo de nuestra provincia es claro en este sentido. “En un pequeño municipio, una farmacia, una tienda o un bar prestan un gran servicio a la comunidad y hay que establecer medidas especiales para que se mantengan, incluidas las de tipo fiscal”, aseguraba el alcalde, que es, además, presidente de la Asociación de Municipios en Defensa del Desarrollo Sostenible y contra la Despoblación, formada por municipios de la provincia de Almería que tienen dificultades para mantener su población, especialmente los de menos de mil habitantes.

Una apuesta decidida de la Diputación

Un pacto nacional es clave, como también el papel de las administraciones provinciales. En la Diputación de Almería, también han puesto en marcha una serie de acciones para solucionar este problema. En las Jornadas, el presidente de la institución, Javier A. García, señalaba que se están diseñando “políticas transversales con acciones en deporte, cultura, asuntos sociales, infraestructuras, empleo, servicios… para generar oportunidades que todas las administraciones tenemos que poner encima de la mesa”.

“El presidente tiene una idea muy clara de lucha contra la despoblación y, para eso, se ha creado el Área de Presidencia, Lucha contra la Despoblación y Turismo, desde donde se van a coordinar las políticas de todas las áreas y todos los departamentos de la Diputación”, recalca Fernando Giménez, diputado al frente del área. Con este objetivo, destaca que “nos hemos puesto como horizonte 2022 para que todos los municipios de la provincia tengan fibra óptica, que se irá desarrollando progresivamente. Con los cajeros, gracias a la Diputación vamos a luchar contra la exclusión financiera en los municipios más pequeños, con dos compromisos: primero, que puedan llevar a cabo sus obligaciones de tributos y que puedan pagar dinero y, junto a eso, un plan didáctico para que las personas más mayores entiendan los cajeros para hacer sus tareas”. 

Asimismo, Giménez detalla otra serie de acciones que se están impulsando desde la Diputación, como la colaboración con la Universidad de Almería para desarrollar un sistema de cultivo de higueras en invernaderos; los planes de empleo joven con fondos europeo; un Plan de Autónomos, con préstamos de hasta 20.000 euros en los que la Diputación asume los costes financieros y los intereses, solo en municipios de menos de 3.000 habitantes;‘Sabores Almería’; las mejoras en la red de carreteras; o las encaminadas a garantizar el agua en la provincia. “Estamos convencidos de que la despoblación se combate dando las mismas oportunidades para que la gente pueda crear riqueza”, asegura.

Asimismo, el Gobierno central en funciones también está trabajando para frenar una despoblación que afecta al 53% del territorio del país. Con este objetivo, ya ha aprobado un decreto ley con 90 medidas, aunque ha llegado a hacerse efectivo. Entre esas medidas, se incluye la que reclamaban en las jornadas de Almócita de conceder beneficios fiscales en las áreas afectadas por la despoblación. Lo anunció Isaura Leal, secretaria de Función Pública de la Ejecutiva Federal socialista, en una reunión celebrada en Almería con alcaldes de municipios de la provincia para tratar sobre este problema. En ella, aseguró que “hay que garantizar los derechos de la ciudadanía, su igualdad de oportunidades y que tengan la libertad de poder elegir dónde quieren vivir y desarrollar su proyecto de vida”. 

A continuación, diez alcaldes de la Almería vacía explican las iniciativas que han impulsado en sus municipios para frenar la despoblación. 

Juan Blas Martínez, alcalde de Alcudia de Monteagud

En Alcudia de Monteagud, desde hace unos años se están posicionando como pueblo de eventos culturales para atraer visitantes; artistas que, en un momento dado, decidan irse a vivir allí. “Están viniendo muchos pintores, fotógrafos, gente interesada por la arquitectura del pueblo”, explica Juan Blas Martínez, que destaca que, aunque aun es pronto para evaluar los resultados, ya hay quien vuelve por el pueblo “a comer con amigos”. 

En esta línea, Alcudia contará a partir de la próxima primavera con un Museo de Historia Ecológica. “Hay un molino harineros de principios del siglo XX, de 1920, que lo vamos a poner en funcionamiento para mostrar cómo funcionaba aquello. Es arqueología industrial, explica el alcalde, “y el resto de la sala será el Museo de Historia Ecología, con objetos, fotografías y vídeos que muestren cómo ha ido evolucionando la ecología en la provincia”. Se sumará así a una oferta que incluye exposiciones de grandes artistas y fotógrafos todo el año, ahora Dionisio Godoy, y en primavera se espera a Carlos Pérez Siquier. “La lacra de la despoblación es terrible, pero los que más luchemos seremos los que sobreviviremos”, asegura.

Francisco García, alcalde de Almócita

La agroecología, los canales cortos de distribución y la venta directa de productos son el eje de la estrategia de Almócita para frenar la despoblación. Y se ha convertido así en referente y estandarte de este problema para las poblaciones rurales no solo de la provincia, también a nivel nacional. Aun así, Francisco García considera que el trabajo que hacen en el Ayuntamiento “no es decisivo para luchar contra la despoblación, es una ayuda porque estamos poniendo en valor el territorio y las tierras de cultivo que estaban abandonadas, ¿pero cuánta gente está dispuesta a volver a la agricultura?”.

Lo que sí sería decisivo, dice, es “hacer una discriminación positiva a los habitantes del mundo rural, impositiva, en temas de servicios, como pasa en Ceuta, Melilla y las islas, y que la reinversión se haga en cosas sostenibles”. Porque, añade, “si no haces una discriminación positiva para los habitantes del mundo rural, la gente se va. Y ahora mismo pasa que el médico, el maestro o la trabajadora social viven en Almería o en su área metropolitana” y van al pueblo a trabajar. Así, concluye García, “a la gente que vive en los pueblos, sobre todo a la gente joven, hay que mimarla”.

Emilio Cid, alcalde de Benizalón

Fomentar el empleo estable desde las Administraciones públicas es la mejor forma de frenar la despoblación. Lo asegura Emilio Cid, para quien las medidas importantes para combatir este problema deben venir “tanto la Junta de Andalucía como la Diputación Provincial, con programas y talleres de empleo estable”, porque, asegura, “nosotros ya hacemos suficiente para mantener la población”. Y añade que “este año hemos tenido que buscar a una familia que se venga aquí para poder salvar el colegio, que le pagamos el alquiler en una casa del pueblo”.

El alcalde de Benizalón explica que en su municipio se conceden todas las ayudas que se pueden para mantener a la población, como las ayudas por niño o a los desempleados. Pero, insiste, “los planes de empleo del programa de fomento de empleo estable o los programas de la Junta de Andalucía son con los que tienen que ayudar las instituciones para que haya trabajo y la gente no tenga que irse de aquí”. En este sentido, asegura que “todos los programas que están presentando ahora están muy bien, pero no están desarrollados todavía”. 

Rafael Montes, alcalde de Fiñana

“Nosotros apostamos por el Centro de Interpretación del Medio Natural, que quiero que se convierta en centro de recepción de visitantes y de entrada al Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada”, cuenta Rafael Montes, que añade que este espacio “puede ser además un centro para la distribución de todos los alojamientos rurales, que sea capaz de vender todos nuestros monumentos y museos, no solo de Fiñana, sino de la comarca”.  

En el centro, prácticamente terminado, se está montando además “una ecotienda con productos no perecederos de aquí, como la miel y la almendra, y los productos de La Gergaleña, el aceite”, así como un Jardín Botánico “que va a tener una selección de las plantas más representativas del parque”. La idea es que “todo el alumnado de Almería y Granada conozca este centro”, así como “atraer visitantes para que alguno se enamore de nuestra tierra y se quede”.

Otra vía para fijar población mediante el empleo por la que apuestan en Fiñana es la “residencia de mayores, para que se queden aquí, crear puestos de trabajo y que los supermercados siguen vendiendo”, cuenta el alcalde. 

Dolores Moreno, alcaldesa de Laroya

En Laroya, llevan unos ocho o nueve años trabajando para atraer familias con hijos, cediendo viviendas  en las que solo hay que pagar parte de los gastos de luz y agua, y proporcionando trabajos a los que llegan. Así, han conseguido tener en la actualidad “ocho niños en el colegio que, excepto uno, no han nacido en Laroya”, señala Dolores Moreno. Incluso, añade, “Ahora podemos meter a trabajar a una familia o dos más”.

Uno de los motores económicos del municipio es el turismo rural, con 80 plazas que se ocupan los fines de semana. El objetivo es, apunta la alcaldesa, 

“tener algo de lunes a viernes”, para lo que espera una ayuda para promocionar el turismo activo de interior por parte de la Diputación. En este campo, la estrella es el senderismo, con dos rutas originales que “hemos tematizado” y atraen a muchos visitantes. Una es “el sendero de San Juan de la Cruz, con versos del ‘Cántico espiritual’, que son como un diálogo entre el amado y la amada, y a las parejillas les gusta mucho”, explica Moreno. “Y el otro es en el pueblo, que con doce atriles se explican nuestras tradiciones. Se llama ‘Ruta Cervantina’, porque Cervantes estuvo en Laroya”.

Almudena Morales, alcaldesa de Laujar de Andarax

“Desde el Ayuntamiento damos todas las facilidades fiscales y ayudas posibles para la creación de empleo entre las empresas existentes o las nuevas, porque si hay algo que combate la despoblación es el empleo”, asegura Almudena Morales. 

Asimismo, “desde la anterior legislatura, hacemos un gran esfuerzo en turismo, que es uno de nuestros motores más importantes, potenciando la cultura, el patrimonio y la gastronomía que ofrecemos”, ya que, destaca, “todas las pequeñas cosas suman para evitar la despoblación y que la gente se quede en el municipio”. En este ámbito, se ha puesto en valor la Casa Palaciega de Los Moya, donde va a instalarse la biblioteca municipal, con espacios expositivos, y el año pasado se inauguró la oficina de turismo, con el centro de interpretación. “Ahora queremos crear dos nuevos senderos, porque Laujar es también el paraíso del senderista, somos el municipio de la provincia con más kilómetros de senderos”, cuenta la alcaldesa. “Cada pequeño eslabón de la cadena es importante a la hora de sumar visitantes que vengan a Laujar y para que vean a Laujar como un lugar donde poder montar un negocio”, asegura.

Domingo Ramos, alcalde de Lubrín

“La creación de empleo y los servicios públicos tienen que ir juntos”. Domingo Ramos lo tiene claro y por eso en Lubrín llevan años dando prioridad a tres sectores. “Uno es la ganadería y su industria auxiliar, el matadero, la Agrupación de Defensa Sanitaria Rumial, que engloba a mil socios, la fábrica de yogur, son prácticamente 50 familias viviendo de la ganadería. Otro es el de los servicios sociales; con la Ley de Dependencia, hemos tenido hasta a 20 personas trabajando. El último proyecto es el Centro de Inserción Sociolaboral para menores inmigrantes, que está dando 30 empleos. Y el tercer sector es el turismo, para lo que pusimos en marcha la Oficina de Turismo y líneas estratégicas como la Ruta Educativa del Medio Rural y otros productos turísticos, para que nos pudieran visitar colegios, asociaciones y grupos de todo tipo, a nivel provincial y de fuera de la provincia”. 

Asimismo, reclama que los gobiernos andaluz y estatal apliquen “medidas fiscales como la rebaja del IRPF y otros impuestos a quienes decidan montar su negocio en las zonas rurales, para que las vean atractivas. Casi todo está inventado, el problema es que no se aplica”.

Juan Herrera, alcalde de Lucainena de las Torres

El turismo rural y activo es el arma de Lucainena de las Torres para combatir el descenso demográfico, que han logrado frenar, además, manteniendo todos los servicios públicos esenciales, como el colegio o el médico. Al atractivo de ser uno de los Pueblos Más Bonitos de España, se suma una Vía Verde de 5 kilómetros que, ahora, “vamos a ampliar otros 5 kilómetros hasta la Venta del Pobre. Va a ser un revulsivo importante”, cuenta Juan Herrera. En esta misma línea, cuentan con senderos, un servicio de alquiler de bicicletas y van a construir, con la ayuda de los Planes Provinciales de la Diputación, un hotel-restaurante.

“Nuestro gran problema es el agua, porque sin agua no vamos a ser nada”, recuerda el alcalde de Lucainena de las Torres, que asegura que “necesitamos que venga a la comarca el agua de la desaladora; sin eso, nuestros pueblos irán para atrás, por mucho que estemos trabajando y apretando los alcaldes”. Porque, como dice Herrera, aun disponiendo de todos los servicios, “para que se queden los jóvenes hay que ofrecerles algo más; tenemos unas tierras buenísimas en nuestra comarca, pero hace falta agua”.

Juan Miguel Tortosa, alcalde de Purchena

“Tenemos muchas actividades culturales y deportivas que nos permiten que Purchena se posicione como una buena alternativa para que trabajadores de distintos sectores, en la comarca, sobre todo los que tienen familia e hijos, la elijan para vivir”, destaca Juan Miguel Tortosa entre las estrategias para fijar la población en el municipio. 

En el capítulo de empleo, el municipio tiene buena oferta “al ser la sede administrativa de la comarca” y albergar el juzgado, el registro de la propiedad y la notaría. Además, “en las últimas dos décadas hemos hecho una apuesta muy grande por los servicios sociales, sobre todo en la atención a mayores y en la gestión de recursos de menores. Eso ha generado un importante número de puestos de trabajo”. Por ejemplo, destaca, “tenemos cuatro programas de menores en acogida, que han generado más cien puestos de trabajo directos, además del Centro de Justicia Juvenil para Menores Infractores”. Además, señala el alcalde de Purchena, en la actualidad “estamos intentando potenciar también la agricultura, que fue un sector tradicional que se abandonó y que ahora puede tener otra vez cierto protagonismo”.

Trinidad Jiménez, alcaldesa de Tahal

“En los próximos cuatro años vamos a trabajar en un plan turístico no solo para atraer gente, sino para crear puestos de trabajo directos e indirectos”, explica Trinidad Jiménez. La idea es asegurar que vayan a tener un medio de vida y alojamiento. “Tenemos un proyecto que lo queremos llamar Universidad de la Vida, con el que vamos a dar cursos monográficos sobre patrimonio etnográfico, así creamos un flujo turístico importante que no sea solo de visita de un día concreto, sino que haya estancias”, explica la alcaldesa, que con este plan busca reforzar “a nuestros hosteleros, nuestros alojamientos rurales, a tiendas, a productos típicos de la zona como la miel, los embutidos o la repostería tradicional”.

A las Administraciones, les recuerda que “no con cuatro medidas puntuales se soluciona el tema, hay que hacer una inversión económica para que los pueblos se puedan desarrollar”. Asimismo, los servicios públicos son esenciales, y en un pueblo donde se acaba de cerrar el colegio, asegura que “no se puede cerrar un colegio aunque solo haya tres niños, porque hacerlo es cerrar un pueblo y las posibilidades de que gente emprendedora que tenga niños venga al pueblo”.

(Reportaje publicado en el número de noviembre de la revista Foco Sur).

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