El fotógrafo Antonio Jesús García, 'Ché'. Foto de Miguel Blanco

Antonio Jesús García, fotógrafo: “No entiendo que un patrimonio único como es la colección del Proyecto Imagina esté en cajones”

Décadas de trabajo y reflexión sobre la imagen han llevado a Antonio Jesús García, ‘Ché’, a uno de sus hitos, la exposición ‘Multiversos’. Profesor de Técnica Fotográfica en la Escuela de Arte, tiene muy claro lo que busca en este arte al que llegó desde el diseño gráfico y, también, cómo debería ser el Centro Andaluz de la Fotografía.

‘Multiversos’ es una serie creada a lo largo de más de diez años en los que juegas con los reflejos, las miradas ausentes. ¿Qué querías transmitir?

Yo abordo los proyectos fotográficos trabajando mucho, reflexionando sobre lo que hago. Inicialmente, empiezo a hacer fotografías de calle en las que me planteo una serie de condicionantes, que sean en color, en panorámico, y a partir de ahí voy evolucionando. Es una línea que entronca con mi trabajo fotográfico de siempre. Antes de esto había hecho varias exposiciones de trabajos de calle. Por ejemplo, en 2002 expuse en PhotoEspaña, en Madrid, una colección que se llamaba ‘Calles, televisores y un Cadillac’, que era en blanco y negro, en analógico, mucho más tradicional, pero donde ya hay algunas cosas que se mantienen en ‘Multiversos’, como los reflejos o la sensación de soledad de esos mundos tan dispersos que tenemos.

Este año, también has publicado el libro ‘A compás’, que es una cosa completamente diferente.

Es un trabajo que tiene su origen en un encargo de la Diputación para cubrir un circuito de flamenco. Para mí, el flamenco era un mundo desconocido, porque a mí lo que me va es el rock. Quizás por eso pude hacer el trabajo. Todo el mundo me dice: “Tendrás muchas fotos de conciertos de rock”. Y no tengo ninguna, porque para mí hacer fotos es muy serio y cuando las estoy haciendo, estoy trabajando, concentrado en ello; y cuando voy a un concierto, voy a pegar saltos, a beber cerveza y pasármelo bien. No puedo conjugar las dos cosas. Por eso creo que mi desconocimiento del flamenco me permitió acercarme y darme cuenta de que había una expresividad muy fuerte; pero a la vez había cosas que me estorbaban, los cables, los micros, todo el ruido que había en la imagen. Y con la idea original de eliminar esos elementos, comencé a hacer encuadres cada vez más arriesgados, y a base de reflexionar sobre mi trabajo, me di cuenta de que una parte simbolizaba el todo con mucha más fuerza que el todo. Una foto del cantaor con el guitarra en el escenario es una más; sin embargo, la fuerza que transmiten unas manos, o un gesto, una boca abierta… 

Hasta llegar aquí, ¿cómo ha sido tu evolución y cuáles dirías que son tus obras culmen?

Yo provengo del diseño gráfico, cuando no había ordenadores y tenías que saber rotular, dibujar, componer, hacer un arte final. Siempre me ha gustado la imagen, pero cuando me acerqué a la fotografía no la concebía como un fin; una fotografía era para la portada de un disco o para un folleto. Pero había una fotografía que cada vez me iba gustando más, que era la fotografía de calle. Y en el año 90, en un viaje a Bruselas con los alumnos, hice fotos de calle, casi sin pretenderlo. Esa serie de Bruselas permanece inédita pero para mí es muy importante porque me marcó la pauta; ya era fotógrafo, eran fotos con entidad propia. El siguiente hito fue exponer en PhotoEspaña en 2002. Y luego, ‘Multiversos’ es mi obra madura, con una elección de formato muy peculiar, donde aflora todo mi concepto de ver y de ser, y todas las influencias. Cine de serie B, Marvel, cómics, rock and roll… Todo eso está ahí.

¿Te consideras parte de una ‘escuela almeriense de fotografía’, si es que existe?

Creo que no existe una escuela fotográfica almeriense, sino buenos fotógrafos almerienses y tradición. No hay que olvidar que AFAL se crea en Almería pero no se nutre solo de fotógrafos almerienses. Sí creo que los fotógrafos en Almería tenemos un legado y debemos ser consecuentes con él. Yo no me atrevería a hacer fotos de La Chanca hasta que no tuviera claro que no iban a tener ninguna reminiscencia de Pérez Siquier, porque su trabajo es tan importante que o haces algo que no tenga nada que ver, o es absurdo hacerlo. Yo admiro a Carlos, me parece tremendo, pero no lo considero un referente de mi obra.

¿Y cuáles serían tus referentes? 

Uno es Robert Frank, que por desgracia acaba de fallecer. Creo que es uno de los que marcan la pauta de la fotografía moderna. El fotógrafo que a mí me ha producido más pasión es Lee Friedlander, que es un continuador de la línea de Robert Frank. Y luego hay un tercer fotógrafo, que es Peter Parker (risas). De niño, a mí me llamó mucho la atención Spiderman porque era el superhéroe al que echan del trabajo, le deja la novia, su tía está enferma, pero tiene que salvar al mundo. Es ese pringado que en el fondo somos todos, era como una dosis de realismo. 

Lo que sí tenemos en Almería es el Centro Andaluz de la Fotografía, del que ahora se debate el modelo. ¿Cómo crees que debería ser?

El Centro Andaluz de la Fotografía debería tener una mayor consideración social de los almerienses e incluso de fuera. Creo que el CAF lleva a la deriva bastante tiempo. No entiendo que un patrimonio único como es la colección del Proyecto Imagina, con obras de infinidad de fotógrafos de primera línea que vinieron a Almería a trabajar, esté en cajones. Debería ser un activo cultural de la ciudad, porque es una colección única que solo puedes ver aquí. Por lo menos, habría que dedicar la planta de arriba permanentemente a esa colección. Es el mayor activo que tiene el CAF. Nadie entendería que el Prado guardase los Velázquez y expusiese otra cosa.

En la era de Instagram y las cámaras de móvil, ¿cualquiera puede ser fotógrafo?

Yo creo que vivimos una segunda era de la fotografía, en la que el fácil acceso posibilita que haya muchos más artistas. A mí me da igual con qué esté hecha un foto, lo que me interesa es que sea buena, que perdure. Y el problema de ahora mismo es que a veces se busca el ‘like’ inmediato, y muchas de esas fotografías a las que les damos ‘me gusta’, a los diez minutos no las recordamos. El tiempo filtrará todo eso y sedimentará lo importante. ‘Multiversos’ es una exposición que, a la gente acostumbrada a los ‘like’, no les llamará la atención. Pero si te detienes a mirar la foto, a ver las relaciones que existen, esa foto no se te olvida. 

¿Y qué hace buena una fotografía?

A mí, una fotografía tiene que hacerme pensar, que me pregunte cosas y que se convierta en algo que visualmente recuerde, que no se me olvide. Que el fotógrafo me plantee interrogantes, que los sienta cuando veo la imagen y queden ahí.

(Entrevista publicada en el número de octubre de 2019 de la revista Foco Sur).

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