Excavación del MemoLab en Mojácar la Vieja. Foto de Miguel Blanco

Mojácar descubre su pasado

Las excavaciones en Mojácar la Vieja están destapando un importante legado patrimonial con el que se quiere impulsar el turismo cultural en el municipio y recuperar una parte de la historia de Mojácar para sus habitantes.

Desde primera hora de la mañana, un grupo de jóvenes, con extremo cuidado, excava, cepilla, busca entre las piedras del cerro los vestigios de la originaria población de Mojácar. El sol de julio y el polvo no difuminan la ilusión que se desprende de sus rostros mientras, concentrados, se aplican a la tarea de sacar a la luz las ruinas de ‘Mojácar la Vieja’, un asentamiento que en el pueblo actual todos sabían que “ahí estaba”, pero al que pocos hacían caso, más allá de esporádicos expoliadores de restos arqueológicos a la búsqueda de monedas o vasijas.

El equipo de arqueólogos, que forman 39 personas que se dividen en turnos para ir realizando las tareas de excavación del yacimiento, trabaja durante el mes de julio. Comenzaron en 2018 y han continuado este año. En este tiempo, han conseguido delimitar la localización de la muralla y la entrada a la antigua villa, y han descubierto estancias como viviendas, aljibes, torres o una pequeña ermita. Poco a poco, van desentrañando los secretos de la antecesora de Mojácar, que el tiempo había ido ocultando bajo las laderas del cerro.

Los trabajos, que está llevando a cabo MemoLab, el Laboratorio de Arqueología Biocultural de la Universidad de Granada, por iniciativa del Ayuntamiento de Mojácar, que cuenta con un presupuesto de 40.000 euros anuales para este proyecto, en colaboración con la Fundación Valparaíso, están logrando que el municipio recupere un patrimonio que es parte de su identidad, su pasado y legado musulmán; pero, asimismo, ha contribuido con fuerza a situar a Mojácar como destino de turismo cultural, gracias a unas excavaciones que tienen la particularidad de ser visitables. Así, parte del equipo de arqueólogos explica tanto las labores que están realizando como qué es lo que han ido desenterrando hasta el momento, situando en su contexto histórico los hallazgos. Un lujo para los amantes de la arqueología y la historia. 

La historia de Mojácar la Vieja

“No es un proyecto solo de investigación, sino que tiene como objetivo hacer algo útil para Mojácar”, explica José María Martín Civantos, director de la excavación, “por eso la estrategia de investigación se orienta a ponerlo en valor y que la gente lo pueda visitar y comprender cómo es un asentamiento de época medieval como este y entender cuáles son los orígenes de la ciudad de Mojácar”.

El yacimiento tiene una cronología de los siglos XII y XIII. Al principio se pensaba que se podía remontar al siglo VIII, por los materiales que se podían ver en superficie, pero el trabajo del MemoLab lo ha delimitado entre la época Almorábide y el principio de la Nazarí. También se ha logrado datar la fecha del abandono del asentamiento, que no se debió, como en otros casos, a catástrofes naturales o guerras, sino que fue un traslado a un cerro cercano, la actual Mojácar, por conveniencia, “probablemente relacionado con los cambios políticos que tienen lugar en el siglo XIII, con la creación del Reino Nazarí y el avance de la frontera cristiana”. 

Mojácar la Vieja era una villa, una población con más entidad que una aldea o alquería, pero sin llegar a la categoría de ciudad. Tendría, relata Civantos,  “una representación del Estado a través, muy probablemente, de un alcaide y de una guarnición que sí podemos documentar”. El problema que tenían es que el arrabal, donde vivía la gente, no estaba amurallado. “Las defensas se concentran desde media ladera hacia arriba”, cuenta el director de la excavación, “donde hemos encontrado un castillo potente, porque  tiene al menos once torres, y arriba otro recinto más pequeño y un aljibe de 18 metros de largo y al menos dos torres que eran habitables”. Unas defensas muy fuertes, pero que dejaban a la población desprotegida ante un eventual ataque cristiano. 

La nueva ubicación, a la que se fueron trasladando progresivamente los antepasados mojaqueros, ya permitía que la villa estuviera dentro del recinto amurallado, con una pequeña alcazaba, y además permitía, por su situación y altura, un mejor control de la costa, para detectar la llegada del ejército cristiano por mar. “Además, había un mejor acceso al agua”, detalla Martín Civantos, ya que hay una fuente. 

La excavación

Los trabajos de excavación se están desarrollando en dos zonas del cerro: a media altura, donde estaba la muralla y la entrada principal, y en la cima. Arriba era donde había restos evidentes, los del aljibe. Y la muralla la intuyeron los miembros del MemoLab en sus primeras visitas al cerro, antes de que se comenzaran las excavaciones. La ladera del cerro era una sucesión de bancales escalonados que se habían creado aprovechando la forma que había quedado por la existencia de casas en ruinas bajo la tierra. Algo que los ojos expertos de los arqueólogos supieron identificar en cuanto pasearon por la zona.

A la hora de implementar el plan de trabajo, primaron dos criterios. Por un lado, el de los arqueólogos, que tienen vía libre para realizar las tareas que consideren necesarias; y por otro, el del Ayuntamiento, que quería “resultados que se pudieran ver”, explica Emmanuel Agüero, concejal de Turismo de Mojácar. Por eso, se decidió excavar a mitad de subida, donde se había visto la entrada a la antigua ciudad, así como en la cima, para ver que escondía el cerro junto al aljibe. Y un visitante puede contemplar los resultados sin tener que subir todo el cerro.

Así, se encontraron varias estancias justo tras pasar la puerta, que corresponden posiblemente a dos viviendas.  Y en la cima, lo que en principio parecía un agujero en el terreno se reveló como otro aljibe, más antiguo, anexo al que estaba a la vista, y sobre el que había restos de una torre. Además, se descubrió también la planta de una mezquita, una cocina, una forja de metalurgia y un almacén con bolaños para un tipo de catapulta. Además, adelanta Martín Civantos, “a lo largo del cerro pueden verse una serie de estructuras y materiales de construcción”, por lo que “el potencial de Mojácar la Vieja es muy importante desde el punto de vista patrimonial”.

El mismo día de la visita para este reportaje, los arqueólogos habían descubierto un silo ante una de las estancias. Al final del mes, habían encontrado otros tres. Esto abre nuevas expectativas ya que podría ofrecer mucha información. En este tipo de lugares pueden “aparecer huesos, espinas de pescado, materia orgánica como carbones o semillas”, detalla el director de la excavación, que tras analizarlos podrían ampliar el relato de la historia de los habitantes de Mojácar la Vieja. Asimismo, se ha encontrado  un dibujo geométrico con forma de rosa que piensan que tuviera la función de “evitar el mal de ojo”, comenta Civantos. Además, los arqueólogos han recuperado cuatro vasijas en buen estado, han completado el trazado de la puerta del castillo y hallado dos torres. 

Arqueólogos por un día

El equipo que trabaja en el yacimiento está compuesto por algunos vecinos del pueblo pero, sobre  todo, por estudiantes de arqueología de todo el mundo. Para participar este año, se presentaron 350 solicitudes, y han venido estudiantes de México, Argentina, Perú, Italia, Bulgaria, Hungría o Armenia. Incluso se postuló un joven de Sri Lanka, aunque este finalmente ha podido acudir por una cuestión de visado, pero da una idea de la dimensión internacional que ha adquirido la excavación. Además, una particularidad es que cualquiera puede ser ‘arqueólogo por un día’, que es una de las actividades de divulgación que están desarrollando de forma paralela a los trabajos en el yacimiento. “Desde un primer momento planteamos una excavación abierta, no queríamos poner barreras”, explica Lara Delgado, doctora en Historia y coordinadora de las actividades comunitarias que realiza el equipo del MemoLab. La intención es que en el pueblo conozcan qué se está haciendo y divulgar qué se está descubriendo. 

Una estrategia que está funcionando, además. Por ejemplo, una joven de 16 años del pueblo se sintió tan atraída por los trabajos que subió a colaborar todos los días el año pasado y ha repetido este verano. Y el próximo curso, ya tiene claro que se va a matricular en Arqueología en la Universidad. Otra joven del pueblo, también fascinada por las excavaciones, en las que participó en 2018, aprovechó el curso para hacer un máster en Arqueología y este año ha repetido, ya con los conocimientos adquiridos, en las excavaciones de Mojácar la Vieja.

En cualquier caso, para conocer los trabajos realizados, no es necesario participar en ellos. También ofrecen visitas guiadas, a cualquiera que se acerque y lo solicite. Y entre las actividades que coordina Lara Delgado, también se han preparado talleres, varios de ellos con el público infantil como objetivo. Una de ellas consistió en un taller para hacer dibujos geométricos, como el que han encontrado en el yacimiento. Y también ha habido “actividades que se salen del yacimiento pero que se relacionan con el patrimonio y las tradiciones” de Mojácar, explica Delgado. Por ejemplo, se hizo un taller de esparto y un sobre la vida en torno  a la fuente de ‘la mojaquera’, del que se encargaron seis mujeres del pueblo, ataviadas con el traje de mojaquera, y que explicaron cómo se lavaba en la pila, entre otras cuestiones, con el que se ha dado “la perspectiva de la mujer en estas tradiciones”, explica Lara Delgado. 

El trabajo en el yacimiento, además, está sirviendo para que un equipo esté grabando un documental, centrado en las relaciones que se desarrollan entre los estudiantes que participan en las excavaciones, así como entre estos y los lugareños. Asimismo, se ha hecho un mapa colaborativo, con los mayores del pueblo, sobre “sistemas históricos de regadío”.

Todo este despliegue está sirviendo para “poner en valor la riqueza cultural que hay en el municipio”, destaca Emmanuel Agüero, “porque hasta ahora llamábamos Mojácar la Vieja a lo que desde lejos parecía un cerro baldío, y hoy está viéndose el potencial que tiene”. En este sentido, añade que los trabajos no son “una obra del año pasado, este o el que viene; hay mucho por descubrir puesto que es todo el cerro el que estaba habitado”. 

El proyecto, aun en fase inicial, con apenas dos meses de excavaciones, ya está dando sus frutos, poniendo en a Mojácar en el mapa de los municipios con patrimonio arqueológico relevante. Y además está sirviendo para devolver a los mojaqueros su identidad, su pasado.   

Un proyecto para hacer de Mojácar un referente en turismo cultural

El proyecto de Mojácar la Vieja nació hace cuatro años, al arrancar el anterior mandato municipal, con la idea de potenciar la cultura asociada al turismo en Mojácar, de la misma manera que se había hecho en el anterior mandato con el deporte. Desde el Ayuntamiento se pusieron en contacto con la Fundación Valparaíso y con agentes culturales como el editor e historiador Juan Grima, buen conocedor de la historia de los pueblos de la comarca. 

La colaboración con la Fundación, que preside Beatrice Beckett, fue clave, puesto que una de las miembros de esta, Teresa, es la dueña de ese aljibe y buena parte de los terrenos del cerro. Ella puso en contacto al concejal de Turismo, Emmanuel Agüero, y su equipo con el MemoLab, lo que llevó a desarrollar el actual proyecto para poner en valor Mojácar la Vieja. Un proyecto que “es importante no solo a nivel turístico, que está bien, sino que le da al municipio un patrimonio que lo hace interesante y cambia la visión que hay de Mojácar”, asegura el concejal de Turismo.

El yacimiento es visitable todo el año, ya que en la Oficina de Turismo se organizan visitas guiadas con voluntarios que saben interpretar el yacimiento y lo pueden explicar. Y durante el mes que duran los trabajos de excavación, a cualquiera que se acerque los propios arqueólogos les explican el proceso de trabajo y lo que se va descubriendo. 

Para el futuro, “nos gustaría que hubiera un museo, pero somos realistas y sabemos que tiene un precio”, asegura el concejal de Turismo de Mojàcar, Emmanuel Agüero, que añade que están intentando “obtener fondos de la Junta de Andalucía y estamos hablando con empresas importantes de Almería y la comarca para ver si de algún modo pueden colaborar económicamente”. 

Este plan para impulsar el turismo cultural en Mojácar no solo se fundamenta en este yacimiento, aunque es su principal atractivo. El municipio tiene mucho BIC de carácter histórico y arqueológico. Mojácar la Vieja está al lado del yacimiento de las Pilas, con un asentamiento de la Edad del Cobre, y cerca está también la Loma de Belmonte, una necrópolis prehistórica. La zona ofrece así un recorrido distintas épocas de la historia. 

Así, Mojácar ya no ofrece solo turismo de sol y playa gracias a una inversión de 40.000 euros que ha servido para excavar un patrimonio oculto pero también mostrar una nueva imagen del municipio, en el que la oferta cultural es ya un activo principal para el turista que visita el municipio.

(Reportaje publicado en el número de agosto de 2019 de la revista Foco Sur).

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