La niñera

Pablito está contento. Sus balbuceos y sonrisa así parecen demostrarlo. Se acaba de terminar la papilla, ha eructado mientras la niñera le daba palmadas en la espalda y ahora planea dormir un buen rato. Con suerte, para cuando despierte tendrán que cambiarle los pañales y echarle polvos de talco. Incluso, si hace buen tiempo, es probable que la chica cuyo nombre no recuerda le saque a dar un paseo por el parque. Qué vida esta, piensa mientras se relaja hacia el sueño. Todo un trimestre de trabajo esperando este fin de semana. Ha merecido la pena.

Durante la siesta, emails, sms y llamadas de teléfono protagonizan una pesadilla que hace que despierte sudoroso y con cara de aterrorizado. Su primer impulso es ir a coger el móvil, pero cae en la cuenta de qué es lo que ha sucedido y, tras unos segundos de suspense, comienza a llorar a voz en grito. La niñera se acerca y le susurra al oído que no se preocupe, que todo ha sido un mal sueño, que no pasa nada, mientras mece la cuna de dos metros de largo donde Pablito ha pasado las últimas dos horas.  Sigue leyendo “La niñera”