María del Mar Vázquez, primera alcaldesa de Almería.

Políticas almerienses: las pioneras que allanaron el camino

El pasado 2 de septiembre, María del Mar Vázquez hacía historia al convertirse en la primera alcaldesa de la ciudad de Almería. Cerca de 40 años habían pasado desde la llegada al Consistorio de sus dos primeras concejalas, en 1983, en la segunda corporación. La sociedad y la política han cambiado mucho en estas cuatro décadas, en las que el papel de las mujeres almerienses ha tenido una especial relevancia en el mundo de la política. Aunque, como en tantos ámbitos, aun quede mucho por hacer.

Almería ha aportado a las distintas administraciones públicas, desde la llegada de la democracia, mujeres al frente de Consejerías autonómicas, diputadas y senadoras nacionales y alcaldesas. Aunque de estas últimas, prácticamente todas en municipios pequeños. Vázquez es la primera al frente del Ayuntamiento de la capital, pero otras localidades, como Roquetas de Mar o El Ejido, nunca han sido gobernadas por una mujer. Y eso que ha habido alcaldesas desde las primeras elecciones municipales, en 1979. E incluso una diputada en las Cortes constituyentes de 1977, Virtudes Castro, fallecida este mismo año.

Mujeres como Castro pero también Charín Gurriarán y Martirio Tesoro en el Ayuntamiento de Almería; y esta última, tras ser concejala, y Mar Agüero en el Senado; y Adoración Antolín, Carmen Amate y María Villalpando, al frente de los ayuntamientos de Uleila del Campo, Pechina y Senés, respectivamente; o las cinco consejeras almerienses que ha tenido la Junta de Andalucía en 40 años, desde la primera, ya en los noventa, Inmaculada Romacho, al frente de Educación, a la actual consejera de Agricultura, Carmen Crespo, más Cándida Martínez, también en Educación, Fuensanta Coves, en Medio Ambiente,  y Carmen Ortiz, en Agricultura… Todas ellas y muchas más en cargos menos mediáticos, fueron las pioneras que, con esfuerzo y mucha incomprensión fueron allanando el camino para facilitar la normalización actual en la que las mujeres tienen un papel relevante en todos los estratos políticos, aunque aun haya hitos pendientes de conseguir.

Las primeras alcaldesas de la provincia

María Vázquez es la primera alcaldesa de la capital pero no la única que ha habido en otras localidades de la provincia. En la actualidad, Esperanza Pérez en Níjar, Almudena Morales en Laujar, Rosa María Cano en Mojácar, María López en Garrucha, Purificación Sánchez en Cantoria o Carmen González en Beires llevan varios mandatos al frente de sus respectivos ayuntamientos. Y ya desde las primeras elecciones, en 1979, tres mujeres se pusieron al frente de las alcaldías de sus pueblos, no sin el recelo propio de la época, con vecinos y políticos poco acostumbrados no ya a compartir espacio con mujeres, sino a ser dirigidos por ellas.

Las tres alcaldesas pioneras de la provincia fueron Carmen Amate, del PSOE, en Pechina, María Villalpando, de UCD en Senés, y Adoración Antolín, también de UCD, en Uleila del Campo. Esta recuerda que “la gente del pueblo no veía lógico que una mujer joven gobernara en un pueblo en el que todo era machismo puro”. Y es que Adoración añadía a ser mujer el contar con apenas 26 años cuando fue elegida alcaldesa… por los mismos vecinos que luego le soltaban “frases despectivas” cuando se la cruzaban por el pueblo. “Creo que pensaban que yo iba a hacer lo que dijeran los concejales hombres”, comenta con una sonrisa.

Su candidatura estuvo motivada por su intención de solucionar los múltiples problemas que arrastraba un municipio de poco más de mil habitantes, que carecía de varios servicios básicos. Había estado sondeando la opción de presentarse y la noticia llegó a oídos de Ramón Ponce, senador de UCD natural de Uleila, que le propuso ir en la lista de su partido.

La apuesta salió bien y en los cuatro años que duró su mandato, con 70.000 pesetas de presupuesto anuales, de las que había que descontar 56.000 de luz, más las ayudas de la Diputación, construyeron un pozo, “porque no había agua” en el pueblo, se puso el tendido eléctrico en un anejo que aun no tenía e hicieron la red de alcantarillado gracias al PER. “Yo tuve durante los cuatro años a 42 personas trabajando diariamente”, recuerda. Esto hizo que llegase “gente a empadronarse en Uleila”. También se creó fama de estricta por el control que ejercía para que las obras contratadas se realizasen en el tiempo previsto: “Yo iba todos los días al tajo, a distintas horas, por eso me pusieron ‘la Thatcher’ los trabajadores”.

A pesar de los comentarios e insultos que recibía a diario, volvió a ganar las elecciones en 1983, aunque esta vez sin mayoría, por lo que perdió la Alcaldía. “Me ofrecieron todos los cargos políticos, que si quería ser senadora, diputada”, recuerda, “creo que les venía bien para demostrar que querían meter mujeres, porque yo no estaba preparada políticamente”, reconoce, y tras una pausa, apostilla: “Aunque ahora ves a alguno y tampoco es que lo estén… Pero yo sé hasta dónde puedo llegar”.

Sobre el papel de las mujeres en política, Antolín tiene claro que “aportamos nuestra visión a la política, que no tiene por qué ser mejor o peor”. Como ejemplo de cosas que, hasta entonces, ningún hombre había tenido en cuenta, recuerda que lo primero que hizo en el pueblo fue “poner papeleras, que en la vida se habían puesto”.

Tras su etapa al frente de la Alcaldía, estuvo años en la oposición y como concejala, al final con el PP, tras la desaparición de UCD. En esta larga trayectoria política, asegura que “una cosa buena que me quedo de la política es el haber conocido a la gente…”. Y con una sonrisa irónica, remata: “Pero conocerla de verdad, conoces a la gente que se te acerca para ver qué puede sacar, no por trabajar por el pueblo o por ideales”.

Las primeras concejalas de la capital

Los ideales son los que habían llevado a Martirio Tesoro a poner en marcha con unas compañeras una asociación feminista en la Almería de los años setenta, la Asociación para la Promoción de la Mujer. Y su trabajo allí hizo que el PSOE, donde había militado su padre toda la vida, le propusiera ir en las listas para las municipales de la capital en 1983. Tras un mandato sin concejalas, entraron dos: Tesoro y su compañera de partido Charín Gurriarán.

Al frente de Bienestar Social, donde permaneció alrededor de un año, puso en marcha los albergues de acogida, con un área específica para mujeres maltratadas, una situación que, en aquella época, no trascendía los límites del hogar ni era tenida en cuenta por las administraciones.

De allí pasó a Cultura, donde puso en práctica una reclamación que venía haciendo desde hacía años en la asociación: eliminar la elección de la Reina de las Fiestas. “Lo que había defendido con la pancarta tenía la posibilidad de hacerlo en el despacho y tuve mucha incomprensión”, rememora. Incluso la señalaron en artículos publicados por diarios locales.

“Siempre he tenido críticas de propios y extraños”, reconoce. Y una prueba es que tuvo que llevar la contraria a una decisión del Ayuntamiento, por la que las esposas de los concejales estarían al frente de las mesas de la Cruz Roja, en una jornada de recaudación de fondos en la calle. Ella y Gurriarán dijeron que, en ese caso, irían también sus maridos en lugar de ellas, como estaba previsto, para asombro de sus compañeros.

Más allá de la anécdota, Martirio tiene claro que “ahora serían impensables muchas cosas por las que tuvimos que luchar”. Por ejemplo, recuerda que tuvieron que explicar  en la Consejería de Obras Públicas, qué era eso de “familias monoparentales”, un concepto que habían incluido en la memoria para construir unas viviendas sociales subvencionadas por la Junta. “Tuvimos que explicar que eran familias compuestas por mujeres con cargas familiares no compartidas; es decir, mujeres solas, divorciadas, abandonadas, maltratadas… porque era un criterio que no se había utilizado nunca”.

Hoy, la política es una carrera más fácil para mujeres como su hija Sonia Ferrer, diputada nacional del PSOE. Pero aun queda por hacer. “Costó la idea de la igualdad, pero que ahora estemos en sitios no significa que gobernemos”, afirma. Y recita: “Nos matan más, ganamos menos, tenemos menos pensión, hacemos más tareas domésticas y menos trabajos asalariados… esas siguen siendo las desigualdades”. Asimismo, echa en falta que “gobernemos los partidos, que seamos secretarias generales a todos los niveles, locales, provinciales, de Andalucía”.

La primera alcaldesa de Almería

Martirio Tesoro dejó el Ayuntamiento de Almería por el Senado, donde ejerció entre 1989 y 1996. Allí coincidió con Mar Agüero, del Partido Popular, que comenzó su carrera de senadora en el mismo año, siendo una de las más jóvenes, y permaneció en la Cámara Alta hasta 1996, cuando pasó a ser diputada autonómica. En 2000 regresó y no se retiró hasta 2015. Agüero es, además, madre de María del Mar Vázquez, la mujer que ha tenido el mérito de convertirse en la primera alcaldesa de Almería, tras más de 40 años de democracia, y 39 después de la llegada de las primeras concejalas al Ayuntamiento.

“Hay muchísimas mujeres que me han parado por la calle, de distintos colores políticos, que me han dicho ‘ya era hora’”, cuenta la alcaldesa, “pero también quiero darle normalidad, porque hoy en día hay muchas mujeres alcaldesas, concejalas, ministras, y en el sector privado, y hay que estar orgullosos de su trabajo”.

Sobre las pioneras de la política en Almería, asegura que “yo estoy gracias a todas aquellas mujeres que empezaron de una manera mucho más difícil, en un mundo mucho más masculinizado, y no solo en política, en el sector privado, llevando la casa. Eran personas capaces pero que tenían que demostrar el doble”.

En este sentido, recuerda que su madre le ha contado “anécdotas variopintas”, aunque ella no se ha encontrado con discriminación por ser mujer. “Al contrario”, asegura, destacando el compañerismo que hay en la actualidad. Lo que sí tiene claro es que “las mujeres sacrificamos una parte de nuestra vida laboral porque tenemos que dedicar tiempo a nuestra vida personal”. Asimimo, hacen sacrificios relacionados con esa vida personal que pocos, si alguno, hombres asumen. “Cuando yo tuve a mis niñas, no tuve tres meses de baja porque el cargo que tienes de responsabilidad no te lo permite, porque de ello dependen muchos ciudadanos y no te puedes permitir estar tres o cuatro meses de baja”. Por eso, añade, “las mujeres que trabajamos en política solemos tener bajas muy cortas, por voluntad propia”.

La nueva alcaldesa apunta también que el tópico dice que “las mujeres podemos ser más detallistas, más ordenadas, más protectoras o más multitarea, pero hay casos al contrario. Yo vengo de la carrera de Psicología y me enseñaron que universalizar es etiquetar, y las etiquetas crean prejuicios”.

Confirmada ya por Juanma Moreno como candidata en las municipales del año que viene, recuerda que ha llegado donde está  “no por ser mujer, sino porque llevo muchos años trabajando para la ciudad, en distintas responsabilidades, por eso se ha decidido que sea yo la candidata”. 

Declaración de intenciones: diálogo y solidaridad

María del Mar Vázquez Agüero hacía historia el pasado 1 de septiembre al convertirse en la primera alcaldesa de la ciudad de Almería tras su investidura con los votos favorables de los concejales del Partido Popular y del concejal no adscrito, Joaquín Pérez de la Blanca, en un Pleno celebrado en el Auditorio Municipal Maestro Padilla. La nueva alcaldesa aseguró que estaba “orgullosa, emocionada e ilusionada” de ser la primera mujer en ponerse al frente del Ayuntamiento.

Previamente a ser investida como alcaldesa, Vázquez presentaba su candidatura a la Alcaldía en el objetivo “de dedicar el mejor de mis esfuerzos a hacer lo que los almerienses esperan, demandan y merecen. Con responsabilidad, con lealtad al resto de instituciones y, sobre todo, con los pies en el suelo”, declaraba emocionada en el transcurso de este acto, reclamando “ampliar el marco y el horizonte de la institución más cercana al día a día de los almerienses en un objetivo que para todos es común, como es el bienestar de la gente”.

Con el objetivo de conseguir una ciudad perfecta “para vivir, invertir, generar empleo y oportunidades”, invitaba a toda la Corporación a “incorporarse, juntos, al apasionante proceso de equilibrar desigualdades, trazar metas y buscar nuevos retos que superar”, y ponía de ejemplo “la respuesta que a nivel municipal y de la sociedad almeriense se ha dado en momentos tan significativos como la pandemia, afrontada desde la unión y el compromiso común de atender las necesidades de los almerienses frente a proyectos y programas que han quedado pospuestos”.

“Creo que el diálogo consolida el futuro; que la solidaridad nos hace mejores; que la lucha contra los desequilibrios y las exclusiones nos engrandece. Y, sobre todo, creo en la dignidad de las personas. En la de todos los colectivos y en la de los diferentes modelos de familia en los que decidan convivir las personas”, ha expresado Vázquez, valores que pretende trasladar en su acción de gobierno y enel  firme compromiso y dedicación, pensando también en los más jóvenes, para hacer de Almería “una ciudad en la que se pueda entrar y salir en AVE; que se va a reencontrar con su puerto, que va redescubrir la belleza y potencialidad del entorno histórico y natural de la Alcazaba y San Cristóbal y que aproveche el valor diferencial de entornos como la Almedina o Cabo de Gata”.

(Reportaje publicado en el número de octubre de 2022 de la revista Foco Sur).

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