Barcos de pesca en el puerto pesquero de Carboneras. Foto de Miguel Blanco

Los pescadores de Carboneras, en peligro

La flota de palangre en superficie más importante del Mediterráneo español está en la provincia de Almería pero ahora corre peligro de desaparecer. El proyecto de reordenación del puerto pesquero de Carboneras, si se lleva a cabo como ahora está previsto, condena a la desaparición no solo a esta flota, sino a todo el sector de la pesca, según denuncian desde las asociaciones de pescadores de esta localidad. 

El proyecto prevé la extensión del espacio dedicado a los amarres de barcos recreativos hasta 270, unos 30 más que los que hay en la actualidad. La idea es promover un puerto deportivo, compartiendo instalaciones con el pesquero, para atraer el turismo. Aunque los pequeños barcos de recreo atracados en los muelles, que seguirán siendo la mayoría en el proyectado puerto deportivo, son de vecinos del pueblo, según revelan las asociaciones de pescadores. 

El problema es que con una flota en expansión, que ya no cabe en los muelles del puerto, cualquier reducción de espacio empeoraría la ya precaria situación logística que soportan en el sector pesquero. A la treintena de barcos de palangre con sede en Carboneras, hay que sumar otros cerca de 20 que llegan en temporada de ciertas capturas, como la melva, en septiembre y octubre, más la creciente flota de arrastre, que ha pasado en unos meses de dos a ocho embaracaciones, y los barcos dedicados a artes menores, 14, y cerco, otros tres. En total, suman un mínimo de 60 embarcaciones con base en el puerto pesquero de Carboneras.

La sensación de hartazgo de los pescadores es creciente, puesto que, además, en origen el puerto se construyó solo para ellos. Pero desde que se inauguró en 1991, tras décadas de reivindicaciones para conseguirlo, fueron cediendo metros a las embarcaciones deportivas. En la actualidad, estas ya ocupan 160 metros de muelles, más la parte de espigones de rocas, que hicieron suya desde el primer día.

Malestar creciente en el sector pesquero

“Desde la construcción del puerto, el sector pesquero ha sido generoso y bondadoso, y ha cedido continuamente metros para el sector náutico recreativo”, asegura Pedro Hernández, gerente de Carbopesca, una de las dos asociaciones que aglutinan al sector en el municipio. La otra es la Cofradía de Pescadores, cuyo secretario, Simón Pérez, afirma que “este es un puerto pesquero pero da la sensación de que lo quieren hacer puerto deportivo”. 

La paciencia se agota entre el sector, que relata la situación precaria que tienen que soportar. En los meses de más afluencia de barcos, acaban atracando en andanadas de hasta cuatro embarcaciones en el mismo espacio, en paralelo al muelle. Con el riesgo de que, con el oleaje si hace mal tiempo, se produzcan daños. “Este invierno hemos pasado verdaderas calamidades, la flota ha tenido que amarrarse en precario porque no tenía sitio para poder hacerlo, así que mucho menos tiene para poder ceder”, explica Pedro Hernández.

El gerente de Carbopesca cuenta que “en la actualidad, Carboneras sigue teniendo la flota de palangre en superficie más importante del Mediterráneo español” y que “en el mes de marzo se puso en marcha la lonja, donde comercializamos nuestras capturas, y esto está teniendo un efecto llamada. Hemos pasado de tener dos embarcaciones de arrastre a tener ocho y la tendencia es de claro crecimiento”. Por ello, insiste, “no podemos ceder más espacio porque no tenemos para nosotros”. 

El espacio para amarrar es uno de los factores que los pescadores esgrimen en contra de la reordenación propuesta por la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA). Pero también el diseño del proyecto, que prevé la construcción de un nuevo muelle que nace del centro de la rama exterior del puerto hacia la mitad del espacio de agua. De hacerse así, aseguran los pescadores, se dificultaría mucho la capacidad de maniobra para los barcos pesqueros de más tamaño que atracan en el puerto. 

Asimismo, los pescadores no entienden que en el proyecto se haya previsto que la explanada donde en la actualidad extienden sus redes cuando llegan a puerto se vaya a construir un aparcamiento y levantar un nuevo varadero. El actual está en la zona que se quiere ganar a tierra para ampliar la zona dedicada a las embarcaciones deportivas y recreativas.

Alternativas al proyecto de reordenación del puerto

La situación es complicada aunque se están buscando alternativas. Porque, como dejan claro los pescadores, no están en contra de que haya puerto deportivo, pero sí de que ellos tengan que salir perjudicados en la operación. En esta misma línea, Andrés Belmonte, concejal de Pesca del Ayuntamiento de Carboneras y que también ha sido pescador, asegura que “la postura del Ayuntamiento va a ser apoyar siempre al sector pesquero”, aunque matiza que “tampoco está en contra del puerto deportivo”. Lo que no ven factible en el Consistorio, como tampoco hacen los pescadores, es la propuesta aprobada por la APPA.

La alternativa que desde el sector pesquero y el Ayuntamiento de Carboneras han propuesto a la APPA es, de hecho, que se construya un nuevo puerto para uso exclusivo recreativo. La idea es que rodease al pesquero. “El explotador del puerto ha dicho que hay mucha demanda de barcos deportivos, así que hay potencial para que hagan un puerto deportivo nuevo, por fuera de la escollera”, cuenta Simón Pérez, que propone “dejar este como pesquero y con los 8,5 millones que dicen que se van a invertir, que se junten varios para invertir en propiedad privada, hagan su puerto particular y cobren lo que tengan que cobrar. Tienen la oportunidad de hacer un buen puerto deportivo”. Asimismo, los pescadores han propuesto que la zona junto a la bocana del puerto se habilite como zona de servicios.

El concejal Andrés Belmonte, por su parte, asegura que “hay alternativas pero habrá que sentarse a hablar y llegar a un acuerdo, porque el proyecto ahora mismo no es compatible con la pesca”. Asimismo, recuerda que en Carboneras “la flota está creciendo y tiene que ir siempre a más”, lo que impediría una reordenación del puerto pesquero que reste espacio, en lugar de aumentarlo, a los pescadores. Por ello, continúa Belmonte, “se ha dado la alternativa, si se puede hacer y tenemos la ambición, de hacer un buen puerto deportivo para que venga el gran turismo a Carboneras”. Y añade que “se ha dado la opción de que se haga por fuera del pesquero”. 

Pedro Hernández considera que “si el proyecto se ejecuta, sería imposible la convivencia entre los dos sectores, el náutico recreativo y el pesquero, nos echarían como a un perro, de una patada en el culo nos sacarían de aquí y nos abocarían a la desaparición”. Asimismo, añade que “ahora vamos a ver si esa generosidad que nosotros hemos tenido la tiene el sector recreativo. Nosotros hemos cedido hasta donde hemos podido, pero actualmente no hay más espacio”. 

Otro problema con el proyecto actual es qué perspectivas de crecimiento maneja la sociedad que quiere gestionar el puerto deportivo. En este sentido, el gerente de Carbopesca asegura que “si me dicen que no va a crecer más, e incluso está dispuesto a asumir un sacrificio y reducirse algo, entonces apostamos por la reordenación y seguir viviendo juntos. Pero si tiene expectativas de crecimiento del cien por cien, no podemos convivir, es imposible. Habrá que buscar una solución y hacer un puerto solo para el sector deportivo”. Hernández recuerda además que “el sector pesquero siempre ha apostado por la convivencia, pero no puede salir perjudicado”. Y añade que “si hay que reordenar el puerto, hay que hacerlo con sensatez”. 

La nueva realidad del puerto pesquero de Carboneras

Los 60 barcos con base en el puerto pesquero de Carboneras proporcionan más de 500 puestos de trabajo directos en la localidad, que suma una población de 8.000 habitantes. Contando con los puestos indirectos que produce, la cifra de vecinos del municipio que dependen del sector de la pesca se acerca al tercio de su población. “Para Carboneras es una actividad fundamental, estratégica, como productor de riqueza, de empleo, desde el punto de vista sociocultural, de riqueza cultural y como seña de identidad”, destaca Pedro Hernández.

Estas cifras, unidas a la puesta en marcha el pasado mes de marzo de la lonja, que está siendo un éxito, más la tendencia creciente de la flota, dibujan una realidad muy diferente a cuando en 2014 se pactó la reordenación del puerto con la APPA. “La venta en la lonja va muy bien, y puede ser un activo para el turismo en el futuro que queremos aprovechar”, adelanta Andrés Belmonte. Para ello, es fundamental no restar potencial al sector pesquero, que desde que la lonja volvió a abrir está viendo cómo embarcaciones de localidades vecinas, como Garrucha, se acercan con sus pescados para venderlos en Carboneras.

Esta agencia, dependiente de la Junta de Andalucía, es consciente de la situación y ya se ha reunido con el sector pesquero y el Ayuntamiento para intentar acercar posturas. “En este proyecto, la Agencia siempre ha ido de la mano del sector y así seguirá siendo, puesto que este puerto es eminentemente pesquero”, aseguraba tras la reunión el director de Puertos de la APPA, Diego Anguis. 

Asimismo, la Agencia reconoce que la disponibilidad de espacio pesquero hoy en día no es la misma que en 2014, cuando los sectores implicados, pesquero y deportivo, llegaron a un acuerdo con la APPA. Aun así, confían en que se llegue a un nuevo acuerdo que haga compatible el desarrollo del sector pesquero con el del recreativo.

Colaboración público-privada 

El proyecto está incluido dentro del plan de inversiones para la mejora de instalaciones en los puertos andaluces aprobado por el Gobierno de la Junta. La ejecución se llevará a cabo por un sistema de colaboración público-privada, que prevé una inversión privada de 8,5 millones de euros. El contrato se firmó el 12 de noviembre de 2019, tras cerca de diez años de trámites para un proyecto de reordenación del puerto que habían reivindicado los dos sectores. Además de la reordenación de los muelles y del espacio que se dedica al pesquero y al recreativo, también está prevista la mejora de las instalaciones actuales así como el mantenimiento y limpieza de estas, que hoy en día presentan acumulaciones de basura y restos, con cierta apariencia de abandono.

En cualquier caso, y a pesar de la voluntad de entendimiento mostrada por la APPA, desde el sector pesquero no piensan modificar su postura porque tienen claro que llevan cerca de 30 años cediendo espacio sin haber tenido que hacerlo y ahora no solo no pueden ceder, sino que necesitan más. Y porque, según cuenta el gerente de Carbopesca, algunas condiciones del acuerdo firmado en 2014 no se han cumplido. Así, asegura que “se acordó, y así está en el acta, que se constituía una comisión de seguimiento, que no se ha reunido nunca”, por lo que, añade, “podemos decir alto y fuerte que nos han engañado”. Y concluye: ”Podemos ser generosos, pero tontos no”. 

Polémica por el transporte de mineral de Alquife hasta el puerto industrial

El otro puerto de Carboneras, el industrial, también está inmerso en una polémica reciente, a causa del mineral de Alquife. La Junta de Andalucía ha autorizado el transporte de 100.000 toneladas procedentes de la mina de Alquife, en Granada, hasta este puerto, lo que ha levantado a los vecinos y al Ayuntamiento, que consideran que va a suponer una nueva fuente de contaminación ambiental. “La sociedad de Carboneras no quiere el mineral de Alquife”, asegura Ramón Soto, concejal y portavoz del Ayuntamiento de Carboneras, que recuerda que “hemos tenido una central térmica y una cementera, que conllevaba quemar carbón, y no nos quejamos porque ha traído riqueza y trabajo, pero consideramos que ya es suficiente contaminación en Carboneras”. 

Así, Soto señala que “el puerto industrial puede traer riqueza de muchas maneras, no solamente con contaminación” y, se pregunta, “si el Ayuntamiento de Almería no lo ha querido, ¿por qué nos lo quieren meter por Carboneras? Si no es bueno para Almería, que es el sitio natural por el que tendría que descargar el mineral de Alquife, ¿por qué se lo traen para acá?”

El Ayuntamiento de Carboneras ya ha presentado recurso y alegaciones a esta decisión, porque no entienden que los encargados de dar el visto bueno al transporte hayan sido las respectivas delegaciones territoriales de Granada y Almería, cuando es un asunto que implica a varias provincias y, por lo tanto, tendría que evaluar la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. 

Soto cuenta además que el Ayuntamiento nunca llegó a personarse en el expediente, como había solicitado, porque nadie les avisó de que la invitación de la Junta para hacerlo había llegado unos días antes de tomar posesión el nuevo alcalde y su equipo, el pasado 15 de junio de 2019. Ni los técnicos del Ayuntamiento habían visto el escrito ni el nuevo equipo supo de la invitación hasta que, hace unos meses, se autorizó el transporte. “Es curioso que estando todos en contra del mineral de Alquife, el antiguo equipo de Gobierno le ocultara a los técnicos del Ayuntamiento y a nosotros en el traspaso de poder que existía ese escrito”, señala Soto.

(Reportaje publicado en el número de agosto de 2020 de la revista Foco Sur).

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