Gerardo Rodríguez Salas, autor de 'Hijas de un sueño'. Foto de Fernando Agustin Medina Molina.

‘Hijas de un sueño’: las protagonistas de la historia

Antes de empezar a leer esto, sal a la calle, busca una librería abierta y pregunta por ‘Hijas de un sueño’, de Gerardo Rodríguez Salas. O si hace demasiado frío o prefieres la edición digital, entra en la web de la editorial Esdrújula o en cualquier librería online que te guste. Con el libro ya en tu poder, comienza a leerlo. Luego seguimos.

¿Ya está? ¿Qué te ha parecido? Me alegro, sospechaba que te iba a gustar… 

Sí, a mí también me ha llamado la atención esa facilidad para el diálogo, para capturar las voces reales y trasladarlas al papel sin que chirríe. Y, cierto, ha logrado reflejar, sin tópicos ni caer en lo fácil, el lenguaje andaluz (al menos el de la parte oriental), las expresiones arraigadas en el tiempo. Lo curioso es que, no sé cómo lo verás, esa facilidad con la que parece escribirlo deja entrever que, en realidad, el trabajo de ‘adaptación’ ha sido formidable. Por lo general, lo que ‘suena’ bien se ‘lee’ peor. O quizá tenga un talento natural el escritor para el diálogo, un oído siempre atento, la capacidad de cribar entre todo lo que ha venido escuchando en ciertos ámbitos a lo largo de sus años. En realidad, no importa.

Porque si la naturalidad con la que adapta al lenguaje escrito el habla andaluza, dando forma a una literatura ‘sureña’ nuestra, es digna de elogio, aun lo es más la manera de adentrarse en las personalidades, los anhelos y frustraciones, las luces y sombras de unos personajes sobre los que va construyendo pequeñas, en apariencia, historias que en ocasiones parecen incluso excusas para dejar, entre líneas, la verdadera motivación del relato. 

Te decía que Rodríguez Salas ha dado forma a una nueva literatura ‘sureña’, en el sentido de la literatura ‘sureña’ (la otra, la del sur de Estados Unidos) de Faulkner, a lo que contribuye la creación de un territorio propio, ese Candiles que es cualquier pueblo, más pequeño o más grande, no ya de Andalucía, sino incluso del país; todos tenemos uno en mente, tú también, ¿no? Aunque en realidad, más que un lugar es un estado de ánimo, un compendio de ciertas actitudes que, lo queramos o no, han ido dando forma a lo largo de los años a nuestra identidad y desde las que, poco a poco, vamos evolucionando, como esos personajes que han logrado ‘escapar’ de allí pero siempre acaban regresando.

Lo más relevante, en cualquier caso, lo que vas descubriendo poco a poco, según avanzas páginas, y confirmas cuando relees el libro, es que Gerardo Rodríguez Salas ha debutado con un libro de relatos que funcionan como foto fija, la realidad de un momento, un instante decisivo en las vidas de unos personajes, una anécdota en apariencia banal, una revelación vital… como ‘slices of life’; pero que también lo hacen, y ahí está el detalle, como conjunto de estados mentales de lo más variado: el resultado de décadas moldeando pensamientos y actitudes en la gente. Y así, el libro se muestra como las pequeñas historias de los personajes que habitan sus páginas; pero acaba siendo la gran historia de una sociedad, la nuestra, que va rompiendo con las ligaduras del pasado sin por ello renunciar a este. 

‘Hijas de un sueño’, el relato principal, el que da título al libro y el de mayor extensión, es magistral, desde luego; un ejemplo de esa sutilidad con la que Rodríguez Salas va tejiendo un espacio-tiempo en base al flujo de pensamiento de sus protagonistas, haciendo la historia más grande que lo que en apariencia está contando. Pero no son menos fascinantes relatos como ‘Retales’, ‘La lámpara’, ‘Aceite y jabón’ o el que cierra el libro, ‘Doce mariposas’. No sé si a ti te habrán parecido mejores otros, podría ser. 

Todos ellos, más allá del estilo del autor y de esa captura del momento en la vida del personaje, coinciden además en un último factor, pero por otra parte el que me ha parecido más relevante en todo el libro: la facilidad con que Rodríguez Salas se mueve en ambientes ‘femeninos’ y cómo son ellas las únicas protagonistas posibles no ya de sus historias, sino de la historia en sí. ¿No te parece?

Al final, no sé si te habrá pasado, acababa pensativo, dándole vueltas a una idea en la cabeza, según iba avanzando páginas, cerrando relatos, volviendo atrás y revisando. Y es que lo mismo estas hijas de un sueño antiguo van, poco a poco, cediendo espacio al sueño de sus hijas. No sé si me explico. Vuelve a leer ‘Hijas de un sueño’ y lo hablamos.

(Publicado originalmente en secretOlivo).

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