Inventos ‘made in UAL’

Gafas para invidentes, pulseras para prevenir infartos, gazpacho contra el cáncer o inteligencia artificial para generar energía solar son algunos de los avances que se están desarrollando en la Universidad de Almería.

Los investigadores de la Universidad de Almería no paran de dar alegrías a la sociedad. En los últimos meses, se han presentado proyectos que muestran el potencial y valor de las iniciativas que se están desarrollando en sus laboratorios. Y lo están haciendo además en distintos campos, como la salud, las energías renovables o la agroalimentación, y en gran parte de los casos, utilizando nuevas tecnologías, como aplicaciones móviles, realidad virtual o inteligencia artificial, para llevar a la práctica estos proyectos.

En lo que va de año, se han dado a conocer unas gafas que prometen hacer la vida más fácil a personas con visibilidad reducida o invidentes; una nueva técnica para detectar toxinas en productos de alimentación; un proyecto que se sirve de la inteligencia artificial para optimizar la generación de energía solar; una aplicación para móviles que optimiza el transporte de calabacín en frío; o un programa de realidad virtual con fines educativos. Son solo algunos ejemplos de cómo la investigación que se desarrolla en el campus almeriense sigue estando en la vanguardia y dando resultados en áreas de interés para la sociedad, más allá de la provincia de Almería.

Un caso llamativo ha sido la presentación del prototipo del proyecto Liberty Delta, que cuando pase a ser completamente operativo va a suponer una revolución para quienes tienen más dificultades a la hora de moverse por la ciudad. Desarrollado por tres estudiantes de la UAL, este proyecto consiste en tres dispositivos combinados para transmitir información del entorno por el que se estén moviendo personas con visibilidad reducida e invidentes. Es decir, que haría las veces de ‘ojos’ de estas personas cuando estén en la calle.

El proyecto ganó dos premios en la última Feria de las Ideas, el de mejor proyecto emprendedor y el de Verdiblanca, consiste en unas gafas equipadas con sensores de proximidad capaces de detectar señales de tráfico, obstáculos o carteles, entre otros objetos. Vía bluetooth, se transmite esa información a unas bandas que irían colocadas en los pies del usuario. Este sabría dónde está el objeto mediante la vibración de una de estas bandas, que indicará su posición. Además, los creadores del dispositivo, Antonio Daniel Guerrero, estudiante de Ingeniería Electrónica Industrial, Aidas Dackus, de Ingeniería Mecánica, y Alejandro Pino, de Ingeniería Informática, están trabajando para combinar la información que llega gracias a los sensores de las gafas con otra más amplia que se recibirá vía GPS.

Liberty Delta recibió además un accésit en la II Ideas Factory, celebrada hace un año en la Universidad de Almería. Entonces, el premio se lo llevó otro proyecto prometedor en cuestión de salud: la GH Band, una pulsera que, mediante sensores, analiza variables fisiológicas del usuario para prevenir posibles infartos, diseñada por un equipo de estudiantes de Enfermería, Psicología y Administración y Dirección de Empresas. La utilización de la GH Band permitiría que, en caso de estar a punto de sufrir un infarto, el afectado pudiera reaccionar más rápido y acudir al centro sanitario con más opciones de sobrevivir.

Gazpacho contra el cáncer

Asimismo, la lucha contra el cáncer ha obtenido avances gracias a la participación almeriense en dos proyectos. Uno de ellos, además, utilizando algo tan cotidiano como el gazpacho para frenar el crecimiento del cáncer de colon. En esta investigación, cuyos resultados se han publicado en la revista ‘Food Research International’, ha participado un equipo de investigadores de la UAL y otro de la Universidad de Granada. Pablo Campra, del equipo almeriense, explicaba al dar a conocer el resultado de la investigación que  “al contacto con este tipo de alimentación se activa una serie de genes que provocan la inhibición en el desarrollo y que los tumores se ‘suiciden’”.

Para cocinar el gazpacho antitumoral, se utilizó tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite de oliva virgen extra, agua y vinagre, todos ellos frescos y sin pasteurizar el resultado. La prueba se ha llevado a cabo en laboratorio, simulando una digestión por vía artificial, con resultados positivos, ya que las células cancerígenas dejaban de reproducirse al ‘bañarlos’ en el gazpacho. Ahora, los investigadores continúan con la investigación para descubrir cómo se produce este freno al desarrollo de las células tumorales.

El otro estudio encaminado a combatir el cáncer se está llevando a cabo por la NASA, pero con relevante participación de un investigador de la UAL, el bioquímico Juan Martín. El proyecto consiste en enviar al espacio una proteína relacionada con la formación de tumores cerebrales, de mama y algunos tipos de leucemia, para estudiar su composición en microgravedad y, así, poder diseñar fármacos más eficaces y con menos efectos secundarios para el paciente. “Conociendo la composición atómica exacta podemos diseñar mucho más fácilmente un inhibidor apropiado, y quizás, acelerar la investigación farmacéutica para descubrir nuevas formas de intervenir en el crecimiento del cáncer”, explicaba el investigador almeriense, que lidera el equipo que está estudiando la cristalización de esta proteína, la Taspase 1, para identificar cómo está compuesta.

Intoxicaciones alimentarias

Mejorar la seguridad alimentaria es el objetivo de otro interesante proyecto presentado este año por investigadores de la UAL, justo cuando este problema ha estado de actualidad a causa de la crisis de la listeria en Andalucía. Así, el equipo almeriense, liderado por Antonio Garrido, ha desarrollado un sistema de análisis para detectar microtoxinas en alimentos, que además es sencillo de aplicar, con resultados en poco tiempo y de bajo coste.

Según el artículo publicado por Garrido en la revista ‘Food Chemistry’, gracias a su metodología detectaron seis de las microtoxinas más habituales a la hora de provocar intoxicaciones alimentarias analizando 200 muestras de distintos tipos de aceites vegetales, entre ellos el de oliva, que es la primera vez que se incluye en un estudio de estas características. De ellas, el 40% estaba contaminada por alguna de esas microtoxinas, que pueden provocar desde leves intoxicaciones hasta patologías más graves, como inmunodeficiencias crónicas. Ahora, con el método desarrollado por los investigadores de la UAL, las mismas productoras podrán analizar su aceite para asegurar que se distribuye en las adecuadas condiciones de seguridad alimentaria.

Inteligencia artificial y energía solar

Fuera del ámbito de la salud, uno de los proyectos más prometedores es el que está desarrollando un equipo de la UAL y la Plataforma Solar de Almería para optimizar el rendimiento del sistema de generación de energía solar mediante torres. La investigación forma parte de la tesis doctoral del estudiante José Antonio Carballo, que dirigen Javier Bonilla y Manuel Berenguel. Mediante cámaras situadas en cada espejo de un campo de heliostatos, se recibe y procesa la información de la situación exacta del Sol y de la torre adonde se pretende desviar la energía solar desde los espejos. Mediante machine learning, se podría corregir cada pequeña desviación en tiempo real.

Aunque la trayectoria del Sol es conocida y así se programan las trayectorias de seguimiento de los heliostatos, hay factores externos que provocan pequeñas desviaciones, como “los movimientos de tierra, el viento o la lluvia”, explica Bonilla. Pero en un campo con espejos a kilómetros incluso de la torre, cualquier grado de desviación hace que se desperdicie esa energía. “Ahora mismo, recalibrar los heliostatos se hace de forma manual, lo que lleva mucho tiempo y dinero”. El proyecto está en fase de pruebas en un campo de 300 heliostatos de la Plataforma Solar, pero ahora están buscando un proyecto europeo para ampliar el número de espejos con cámara y, cuenta Javier Bonilla, “hacer más pruebas en condiciones más difíciles”. 

Optimizar la generación de energía solar es también el objetivo de otro proyecto nacido en la Universidad de Almería. En este caso, se trata de un software de pronóstico del tiempo, que predice con un adelanto de entre 15 minutos y tres horas la radiación solar que va a incidir en una planta termosolar. Para ello, incluso cuenta con el paso de nubes que tapen el sol durante un tiempo. Con todos esos datos, se consigue optimizar la cantidad de energía solar producida, al poder planificar con más precisión la disponibilidad de esa radiación solar en la planta.

En este proyecto, han trabajado investigadores de las universidades de Almería, con Joaquín Alonso al frente, y Antofogasta, en Chile, así como del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas. 

La energía solar también protagoniza un interesante proyecto nacido en la UAL. En este caso, aplicada a la agricultura y al aprovechamiento de los residuos vegetales. El equipo de investigadores ha conseguido convertir en biofertilizantes los restos de cultivos en invernadero aplicándoles radiación solar. El resultado es un fertilizante igual de útil que los convencionales, pero de menor impacto medioambiental, para cultivos de tomates.

Otro caso de aplicación de tecnologías al campo es un software que calcula cuánto tiempo y a qué temperatura aguantan los calabacines cuando se transportan en frío. Esto permite optimizar mejor la exportación de productos por parte de las empresas productoras. Gracias a esta tecnología, desarrollada por un equipo de la UAL con Nuria Novas a la cabeza, utiliza una serie de algoritmos para presentar los resultados en una aplicación para móviles Android.

En el campo del aprovechamiento de residuos, en la Universidad de Almería también están trabajando en el ámbito de la acuicultura. En este caso, los investigadores han logrado producir un pienso a partir de los residuos de pescado, enriquecido con ácidos grasos omega-3. Para conseguirlo, se han tratado estos residuos con larvas de mosca negra. El resultado de este estudio, realizado por el investigador Fernando Barroso, es que, a partir de residuos hasta ahora inútiles, se ha conseguido elaborar alimento para las especies que se crían en piscifactorías, lo que hace a su vez que estas especies sean de mayor calidad nutricional.

Realidad virtual en la cárcel

Dentro de las ciencias sociales, destaca el desarrollo de un software educativo que utiliza el poder de inmersión de la realidad virtual para desarrollar distintos tipos de proyectos. El programa, Neotrie, lo ha implementado la empresa Virtual Dor, una spin-off surgida en la UAL, cuyo CEO es el aun estudiante de Ingeniería Informática Diego Cangas. El software ya se utiliza en 130 centros educativos en todo el mundo, y permite a los alumnos y profesores de asignaturas como Química, Historia del Arte o Música diseñar actividades de geometría que se realizan en un entorno de realidad virtual. Por ejemplo, se puede diseñar moléculas o tomar medidas reales de monumentos como la Alhambra. 

Este verano, Cangas y el profesor de Matemáticas José Luis Rodríguez impartieron un taller en la cárcel del Acebuche en el que los internos pudieron modelar objetos en 3D dentro de ese entorno de realidad virtual, que simulaba un templo griego. Los presos, asombrados con la tecnología, se sintieron en libertad por un día.

Otra tecnología ‘del futuro’ que es ya una realidad en nuestras vidas es la robótica, de la que la UAL es referente nacional. Y además, mostrando que hay cantera para rato. Así, el pasado mes de septiembre, por tercer año consecutivo, un equipo de alumnos de Ingeniería Electrónica Industrial, Jesús Galdeano y José Gabriel Martínez, ganaba el concurso nacional de Ingeniería de Control durante la celebración de las XL Jornadas de Automáticas, en Ferrol.

Asimismo, otros dos equipos quedaban en segunda y tercera posición. Los alumnos estuvieron supervisados por los profesores Manuel Berenguel y José Luis Guzmán, del área de Ingeniería de Sistemas y Automática y pertenecientes al grupo de Automática, Robótica y Mecatrónica de la UAL.

Estos casos muestran, como otras investigaciones que se llevan a cabo en la Universidad de Almería, que esta está en primera línea de los estudios que están modelando el futuro cercano. La lucha contra el cáncer, la superación de barreras físicas, la agricultura del futuro y las tecnologías punteras como la inteligencia artificial, la realidad virtual y la robótica tienen en el campus almeriense un semillero de ideas que, poco a poco, van generando resultados. Y es que también en Almería se está diseñando la sociedad en la que viviremos en los próximos años.   

Diego Luis Valera, vicerrector de Investigación: “Vamos a seguir inncrementando la cooperación con organismos públicos, centros tecnológicos y empresas”

¿Cuál es el estado de la investigación en la Universidad de Almería?

La Universidad de Almería es una institución plenamente consolidada y muy competitiva en la captación de recursos para resolver problemas, fundamentalmente de su entorno. En el curso 2018/19 la UAL hemos obtenido 30 nuevos proyectos en convocatorias competitivas nacionales, con un importe de 3.162.375 euros, por lo que actualmente tenemos en marcha 121 proyectos, por un importe total de 11.520.084 euros. Por otro lado, en 2019 disponemos de 4 nuevos proyectos europeos, con un importe de 1 284 335 euros con lo que tenemos en marcha un total de 31 proyectos europeos, con un importe total de 7.282 873,84 euros. Sin duda cifras que reflejan la extraordinaria competitividad de nuestros investigadores, dada la dimensión de nuestra institución, con algo menos de 15.000 alumnos.

El vínculo de nuestros investigadores con los distintos sectores productivos es notable, en 2019 la financiación conseguida por transferencia a través de la firma de Contratos asciende a 1.092.006,08 euros, materializándose 61 contratos. Del mismo modo, en 2019, se han realizado 644 prestaciones de servicios valoradas en 345.415,88 euros.

En España las universidades generan más del 70% de la investigación del país; sin duda, en Almería, su universidad genera mucha más investigación e innovación que la marcada por el porcentaje estatal.

¿Qué iniciativas se están llevando a cabo para impulsar esta investigación?

Para mejorar la investigación básica y aplicada hemos apoyado su desarrollo a través del Plan Propio de Investigación y Transferencia 2019, que se consolida con 2.177.554 euros, tras un incremento en el curso precedente del 31%, lo que supone un incremento total del 142% con respecto al PPI2015. Este incremento se debe, fundamentalmente, a la consolidación del programa de contratos postdoctorales HIPATIA, del programa de transición de la etapa predoctoral al periodo de orientación postdoctoral, Gerty Cori y a Proyectos Puente.

Para impulsar de manera decidida la transferencia del conocimiento a nuestro entorno social y económico, se ha ejecutado el Plan UALTransfierE 2019, que ha supuesto una inversión en I+D de 401 200 euros, de los cuales 250 800 euros están siendo financiados por la Universidad de Almería y los 150 400 euros restantes aportados por las empresas o entidades a modo de colaboradoras necesarias.

El hito más relevante en este curso ha sido la obtención, por parte de la UAL, de fondos por valor de 3.526.805 euros, procedentes del Programa Operativo FEDER Andalucía 2014-2020 para el desarrollo de proyectos de I+D+i. Para el bienio 2018-2019 le corresponde la mitad de ese importe y actualmente se encuentra en resolución provisional pendiente de que la DEVA resuelva las reclamaciones. En esta fase nuestros investigadores han concurrido con un total de 127 solicitudes. Está previsto en breve convocar la segunda fase, con el resto de la partida presupuestaria, correspondiente al bienio 2020-2021.

Por otro lado, acabamos de culminar el Plan de Empleo Joven del Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades, efectuando 22 nuevas contrataciones, con una duración de dos años y un importe total de 848.800 euros. La estrategia de retención y atracción del talento investigador ha continuado con el desarrollo de una política de disponibilidad absoluta de captación de contratos de personal investigador. En el curso 2018/19 disponemos de 4 contratos Ramón y Cajal, 1 Juan de la Cierva y 97 de Personal Investigador.

Para que los investigadores puedan disponer de los fondos necesarios para el inicio de las actividades previstas, se ha mejorado el procedimiento para los adelantos de la financiación de los proyectos, así como se ha habilitado también un procedimiento para el retorno de los costes indirectos a Centros y Grupos de investigación.

¿Qué objetivos a la larga hay en la UAL en materia de investigación?

Estamos haciendo grandes esfuerzos para reducir la carga administrativa asociada a la investigación, mejorando e informatizando procesos, y seguiremos realizando un esfuerzo inversor propio notable, considerando además el tamaño de nuestra institución.

Pretendemos además dinamizar la transferencia de conocimiento y la innovación en la Universidad; acercándonos cada vez más a las empresas y a la sociedad de Almería.

Aunque tenemos cifras récord en proyectos colaborativos, vamos a seguir incrementando la cooperación con Organismos Públicos, Centros Tecnológicos y Empresas.

¿Qué influencia tiene en la sociedad almeriense y nacional la investigación que se desarrolla en la UAL?

La influencia es enorme y cada vez la sociedad es más consciente de ella. No estamos escatimando esfuerzos en darnos a conocer y acercarnos cada vez más a la sociedad. El compromiso con la estrategia de Divulgación de la Ciencia, planteado con el objetivo de despertar entre los más jóvenes la vocación científica y la inquietud por convertirse en futuros universitarios, nos ha llevado a desarrollar y continuar con acciones como la participación en la organización de la Noche Europea de los Investigadores y la organización de la Semana de la Ciencia. La Noche Europea de los Investigadores en Almería, celebrada a finales de septiembre, ha vuelto a ser un éxito de participación ciudadana, superando los 14.000 visitantes, que la han convertido en la Universidad con más investigadores participantes de Andalucía. 

(Reportaje publicado en el número de diciembre de 2019 de la revista Foco Sur).

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