Realidad y ficción: lo demás no cuenta


Miguel Blanco

Los agricultores se rebelan contra Mercosur

El Acuerdo UE-Mercosur provoca el rechazo del campo, que vuelve a las calles para protestar contra un tratado que consideran que amenaza a la soberanía alimentaria de Europa.

El campo vuelve a tomar las calles. En una campaña marcada por la subida de costes y la pérdida de producción provocada por el Thrips parvispinus, que ha arrasado con los cultivos de pimientos en Almería, y en plena lucha contra la renovación de la PAC con unas condiciones que han provocado el rechazo de los agricultores, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur ha dado el empujón definitivo para que las organizaciones agrarias convoquen movilizaciones por todo el país, que también se han extendido por Europa.

Las protestas se han llevado a cabo a lo largo de la última semana de enero en distintas provincias, con la principal del día 29 como destino final. Y en diciembre hubo una masiva en Bruselas. Las movilizaciones seguirán durante los próximos meses, hasta la resolución definitiva.

El acuerdo UE-Mercosur, firmado en Asunción (Uruguay) el pasado 17 de enero tras más de 25 años de negociaciones, creará la zona de libre comercio más amplia del mundo, los países europeos más Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con un mercado de más de 770 millones de personas y un PIB total equivalente a una cuarta parte del mundial.

El acuerdo está fundamentado en tres ejes: comercio, cooperación y diálogo político. El objetivo principal es eliminar aranceles y barreras no arancelarias, liberalizando el 90% del comercio entre ambas zonas. Según los términos del acuerdo, Mercosur eliminará aranceles sobre el 91% de sus importaciones de la UE y Europa lo hará con el 92% de sus importaciones de Mercosur, con un impacto significativo en el caso de los productos agrícolas, ya que el 93% de las exportaciones agrícolas europeas, principalmente de aceite de oliva, frutas, vino, quesos y carne de porcino, accederán libres de aranceles a los países de este mercado suramericano. La UE sí impondrá aranceles a productos sensibles de Mercosur, como la carne, el azúcar o la soja.

Pendiente del Europarlamento

El acuerdo incluye medidas para facilitar el comercio mediante la simplificación de trámites aduaneros y de los mecanismos de certificación de origen. Asimismo, se protegerán 357 Indicaciones Geográficas de productos europeos, de las que 59 son españolas. También están previstas medidas para fomentar inversiones en países como Argentina, así como para fomentar el diálogo institucional, para lo que se creará un Consejo de Asociación y varios comités de cooperación.

El convenio tiene que ser ratificado por el Parlamento Europeo, trámite que estaba previsto que tuviera lugar antes de mayo, pero la institución ha decidido solicitar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que examine el contenido del acuerdo de libre comercio para confirmar si es compatible con el derecho comunitario, lo que puede retrasar hasta dos años el proceso de ratificación. Aun así, la Comisión Europea está buscando la fórmula para seguir adelante de forma provisional mientras el TJUE se pronuncia.

“No podemos permitir que Europa siga firmando acuerdos con terceros países, en este caso con Mercosur, entregando la agricultura a cambio de que todos los productos, como pueden ser coches, farmacéuticas, bienes, servicios, bancos o telefonía, se hagan ricos a costa de la agricultura europea”, ha asegurado Andrés Góngora, secretario provincial de COAG Almería.

“Este acuerdo vulnera los derechos de los agricultores de aquí y de allí”, ha denunciado, “solamente beneficia a las grandes multinacionales europeas y también, claro está, a las cadenas de distribución agroalimentaria, porque van a poder comprar a precios mucho más baratos”. Góngora añadía que el acuerdo “entrega la soberanía alimentaria a fondos de inversión, por eso exigimos el rechazo de este acuerdo” por parte del Parlamento Europeo.

El precedente del acuerdo con Marruecos

Adoración Blanque, presidenta de ASAJA Almería, explica a Foco Sur que “en nuestra provincia, no es un acuerdo que afecte tan directamente como afecta el acuerdo con Marruecos, que afecta directamente a todas las hortalizas, pero sí que afecta al cereal, a la carne de porcino, que nuestra provincia es una de las mayores productoras a nivel andaluz de porcino de capa blanca, no lo olvidemos, y a sectores como la apicultura”.

Asimismo, sostiene que “indirectamente, afecta a toda la agricultura porque, cuando se firma un acuerdo comercial, se están creando precedentes de cómo se firman los siguientes acuerdos comerciales”. En este sentido, pone el ejemplo del acuerdo con Marruecos, firmado en el año 2000 y que “entra en vigor con unas cláusulas de salvaguarda, que están establecidas en el acuerdo, y con unos aranceles y unos controles en frontera”.

Sin embargo, Blanque asegura que en la práctica “las cláusulas de salvaguarda ni se activan ni se tienen en cuenta, porque no se pagan los aranceles, porque no se tienen en cuenta los cupos y porque no se activa el control de fronteras, que es lo que se debe activar”. Y añade que “el acuerdo de Mercosur no dista mucho del que se firma con Marruecos”.

Futuros acuerdos comerciales

La presidenta de ASAJA Almería alerta, además, de que “se están anunciando otros acuerdos comerciales, que van a llegar en cadena”. Entre otros, con Sudáfrica, con China o con Sudáfrica, un acuerdo este último que “afecta más a los cítricos”. En el caso de los ya vigentes, Blanque señala que el acuerdo con Marruecos “afecta más a las hortalizas, pero no nos olvidemos de la cantidad de miles de hectáreas que se están poniendo de olivar”.

Por todo ello, “nos tenemos que posicionar en contra y tenemos que exigir unos acuerdos comerciales, en cuanto afectan a cualquier sector de nuestra agricultura, con unas cláusulas de salvaguarda, con reciprocidad y con control de fronteras, que es lo que estamos pidiendo”.

Aceite y vino, beneficiados

Los términos del acuerdo indican que habrá sectores que se podrán ver beneficiados, como el del vino o el del aceite de oliva. Aun así, Blanque recuerda que en este último caso está previsto “un periodo de carencia para los aranceles de doce años”. Y añade que, dentro de doce años, el sector del aceite de oliva “a lo mejor ni existe” en nuestra provincia, donde, “hay zonas, como es el campo de Tabernas, donde ahora, por la falta de agua, se están quitando los olivos”.

Ahora, con la implicación del TJUE, Blanque cuenta que van a vigilar “si se aplica o no de manera provisional, porque están intentando inventar a nivel europeo de qué manera pueden aplicar el acuerdo”. Pero corrobora que la moratoria es “un logro muy importante”.

Por ello, añade, “no podemos parar ni de movilizarnos ni de negociar en los despachos ni de seguir exigiendo, creo que tenemos motivos más que suficientes como para salir a la calle y para seguir trabajando en este sentido, al margen de los logros que se van consiguiendo, que evidentemente son fruto de un trabajo que se está haciendo”.

En la misma línea, Juan Luis Ávila, secretario general de COAG Andalucía, aseguraba al conocerse la decisión del Parlamento europeo de llevar al TJUE el acuerdo con Mercosur que se ha “ganado una batalla”, pero “ni muchísimo menos hemos ganado la guerra”. Y señalaba que “por delante tenemos todavía un camino difícil”, ya que “la Unión Europea muy probablemente quiera seguir adelante con el acuerdo, a la espera de que haya un pronunciamiento jurídico dentro de uno o dos años”.

Ávila destacaba asimismo que la votación de los europarlamentarios demuestra que la movilización del sector está dando resultados. “La presión que estamos ejerciendo en toda Europa está sirviendo para que los eurodiputados cambien el posicionamiento de su voto”, afirmaba, y añadía que “ese es el camino que tenemos que seguir”.

Asimismo, dejaba claro que “no nos van a engañar ni con cláusulas de salvaguarda ni con pamplinas que lo único que esconden es que cada día seamos más dependientes de terceros países para la alimentación de nuestra ciudadanía”.

Competir en igualdad de condiciones

Emilio Galdeano, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Almería, especializado en asuntos de agricultura, cuenta a Foco Sur que “los tratados comerciales siempre son buenos, amplían los mercados y los consumidores, sobre todo, disponen de más variedad de productos, pero claro, todo está en cómo se aplique ese tratado y si al final va a ser más ventajoso para una parte que para otra”. En el caso de Almería, asegura que el acuerdo UE-Mercosur, aunque no le afectaría tanto como a otros sectores, “productos como la sandía o el melón pueden recibir bastante competencia”.

En la misma línea que los agricultores, Galdeano señala que “si no aplicamos las mismas reglas de juego en un sitio que en otro, difícilmente se puede competir en igualdad de condiciones”. En esta línea, añade que “una cosa es que dispongas de mayor tecnología, mejor productividad, pero luego tienes una serie de restricciones medioambientales, de sanidad, de condiciones positivas, que te hacen difícil competir”. Asimismo, el catedrático apunta a las condiciones laborales de cada país, que pueden ser muy diferentes y también tienen un efecto en el precio de los productos y, por tanto, en la competitividad.

“No tiene sentido, por ejemplo, que aquí, en el caso de la ganadería, se ponga una serie de condiciones, de llevar un DNI prácticamente para cada animal que se tiene en la granja, o establecer determinadas imposiciones medioambientales, de condiciones de calidad a los productos agrícolas, cuando lo que viene de fuera no reúne esas condiciones”, asegura el catedrático.

Por otra parte, tampoco ve claro que los productos de Almería vayan a poder abrir nuevos mercados en la zona Mercosur. “Es un mercado grande, pero yo creo que en frutas y hortalizas ellos tienen cierta autosuficiencia”. Así, añade, “veo complicado, ahora mismo, que con las condiciones reales que hay, se puedan exportar productos como el pimiento, el calabacín o el vino”.

Nueva PAC

El Acuerdo UE-Mercosur ha servido para apretar el gatillo, pero el malestar de los agricultores con Europa viene de lejos. Desde hace meses, llevan reivindicando, incluso con manifestaciones en Bruselas, no solo que les escuchen en el caso del tratado comercial con Mercosur, sino que la reforma de la PAC no se lleve a cabo en los términos previstos.

En este sentido, Adoración Blanque reconoce que “es verdad que se ha suavizado mucho el tema de la burocracia, porque era prácticamente imposible que un agricultor pudiera solicitar la ayuda por sí solo”. Aun así, asegura que esta burocracia “sigue siendo inviable”.

La presidenta de ASAJA Almería explica que “una de las mayores preocupaciones que tenemos es la reducción del presupuesto y la modificación de la PAC tal y como lo conocemos ahora”. Esta reducción del presupuestos sería “de un 22 % de lo que tenemos en este marco”. Pero el principal problema que viene con la nueva PAC son las modificaciones por las que los Estados miembros pasarían a tener “un papel muy importante” a la hora de fijar las ayudas.

“Hay una parte, sobre todo presupuestaria y legislativa, que se dejaría a tenor de lo que estableciese cada uno de los Estados miembros”, cuenta Blanque, que considera que, de esta manera, “se crearía discriminación de unos agricultores frente a otros”. En este sentido, señala un caso hipotético de lo que puede acabar sucediendo. “Si Francia tiene dinero como para ponerlo y complementa con presupuesto y con medidas a sus agricultores y España no lo hace, evidentemente, Francia tendría una ventaja competitiva frente a España”.

Desde UPA también rechazan el acuerdo con Mercosur y la reforma de la PAC. “No podemos construir más Europa diluyendo los fondos para el campo en un fondo común y además menos dotado”, señalan desde la organización agraria. Y añaden que “nuestros retos son enormes y necesitamos el apoyo de un presupuesto firme”.

Así, la primavera se prevé caliente en las carreteras y el campo, con los tractores de nuevo como imagen de las protestas con las que los agricultores aseguran que están luchando por garantizar la soberanía alimentaria de Europa.  

La amenaza de las plagas

La amenaza a la agricultura almeriense, y por tanto nacional, no viene solo de Europa y de las decisiones políticas. Esta campaña ha arrancado con uno de los mayores temores de los agricultores convertido en triste realidad: las plagas acabando con la posibilidad de una cosecha decente. 2025 ha estado marcado por una serie de plagas y virosis, de las que las más dañinas han sido las del Thrips parvispinus y la araña roja en los invernaderos almerienses y granadinos. Miles de hectáreas se han visto afectadas y numerosas explotaciones han tenido que arrancar sus cultivos al no contar con herramientas eficaces para controlar estas plagas.

Así, el Thrips parvispinus ha afectado a más del 30% de la superficie de pimiento en la provincia, según datos de ASAJA Almería. La araña roja también provocó grandes daños en los ciclos más tempranos de pimiento. Otros cultivos también se han visto afectados por plagas y virosis, como el calabacín, con una fuerte incidencia del virus de la verruga.

Las organizaciones agrarias, como COAG Andalucía, han recibido de forma positiva el anuncio de ayudas para compensar las pérdidas provocadas por estas plagas realizado por la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía. Aun así, señalan que estas ayudas “son insuficientes si no se acompaña de una estrategia global y estructural, reforzando la respuesta ante las plagas con más investigación, más herramientas de control biológico, protocolos claros de arranque y limpieza, y un posible paro biológico, solo si se garantiza su pleno cumplimiento y control”.

En la misma línea, en ASAJA Almería consideran “fundamental el fortalecimiento de la lucha integrada, donde las medidas preventivas, materias activas compatibles y la lucha biológica sean, al igual que antes, la solución a los problemas que se avecinen”. Asimismo, han venido denunciando que no tienen “herramientas suficientes para combatir de manera efectiva estas plagas y enfermedades” y que es necesario  “establecer medidas de sanidad vegetal que se cumplan, ya que sigue siendo una de las grandes preocupaciones para los productores de hortícolas”.

Asimismo, señalan que el problema de plaga ha afectado también a otros cultivos, como los cítricos o los almendros. Para evitarlas en el futuro, señalan que es necesario “ayudar con investigación, lucha integrada y medidas preventivas a que los agricultores puedan hacer frente a todas estas amenazas”.

(Reportaje publicado en el número de febrero de 2026 de la revista Foco Sur).

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.