Realidad y ficción: lo demás no cuenta


Miguel Blanco

Las claves de la nueva campaña agrícola

La falta de agua, la inestabilidad de precios de la pasada campaña y la amenaza de nuevas movilizaciones marcan el inicio de la nueva campaña agrícola en Almería, donde el pimiento se consolida como el producto estrella.

El agua y los precios inestables volverán a marcar la campaña agrícola en Almería. Tras una temporada con récord de producción, que no se vio reflejada en las ganancias conseguidas por los agricultores debido a la variabilidad de los precios, y con cultivos, como los de secano, el cereal y los frutos secos, al borde de la ruina tras enlazar varias campañas sin cosecha debido a la falta de agua, los agricultores de la provincia afrontan un nuevo ‘curso’ insistiendo en la necesidad de acelerar la construcción de infraestructuras hídricas y de conseguir ciertas garantías de precios. A su favor, la calidad de la producción, reconocida en toda Europa, y la capacidad de adaptación de un campo que, un año más, se esforzará para continuar siendo la huerta de Europa.

Los agricultores, en cualquier caso, no quieren volver a pasar un año como el pasado, en el que la producción más alta en kilos beneficie solo a otros eslabones de la cadena alimentaria. Tampoco están dispuestos a ver morir de sed a sus plantaciones a causa de la lentitud de las administraciones para poner en marcha o dar los permisos para obras tan necesarias como la construcción de nuevas desaladoras o de balsas de almacenamiento.

De igual forma, no quieren que los acuerdos de la Unión Europea signifiquen peores condiciones que las que ya tenían. Por ello, amenazan con retomar las movilizaciones a nivel nacional aparcadas antes del verano a causa de las elecciones europeas si no detectan que sus reivindicaciones se tienen en cuenta con hechos, no solo promesas.

En la provincia de Almería, la campaña arranca con una apuesta por los productos que mejor están funcionando y que menos costes de producción acarrean al agricultor. Así, no es novedad que el pimiento sea el cultivo predominante en los invernaderos almerienses, lleva varios años ya en el número uno, pero este año logra una fuerte subida en hectáreas cultivadas, destacando por encima del segundo.

Asimismo, con el objetivo de replicar los buenos resultados de los meses de otoño del año pasado, que fueron los únicos buenos a nivel de precios, y para compensar el desastroso final de campaña, este año la siembra se ha adelantado a las fechas en las que habitualmente se hacía en Almería, después de un último año en el que se había esperado unas semanas para comenzar a sembrar.

El pimiento consolida su reinado

El pimiento se consolida como el líder por encima de las 12.000 hectáreas, muy por encima del segundo, que será el tomate o el calabacín, con unas 8.500 hectáreas cada uno. “El tomate vuelve a bajar y es muy probable que deje de ser el segundo cultivo en importancia en Almería y pase a serlo el calabacín”, confirma Andrés Góngora, secretario general de COAG Almería.

“Hemos tenido dos años que parecía que se recuperaba el tomate, pero la campaña pasada fue muy mala, sobre todo en tomate de invierno, porque los costes de producción siguen creciendo, es un riesgo muy alto y el agricultor no confía en el cultivo”, explica. Aunque los resultados del calabacín tampoco fueron buenos, tiene costes de producción menores, lo que hace que “bastantes agricultores estén apostando por él”. Es, como apunta Adoración Blanque, presidenta de ASAJA Almería, un “producto refugio”, por el que muchos agricultores se decantan cuando ha habido problemas de plagas o de precios con otros cultivos,

En el caso del tomate, Blanque recuerda que “es muy sensible a la importación desde terceros países”. Así, continúa, “cuando nuestro principal competidor, Marruecos, hace mucha importación, el precio baja y cuando tienen problemas por sequía o por virosis, bajan las importaciones y sube el precio”. El año pasado, a partir de diciembre, “no hubo precio en el tomate, se acumuló mucho la producción y no se llegó a cubrir costes”. En busca de mejores precios, este año se ha adelantado un poco la siembra, aunque “no está siendo un buen inicio debido a las plagas, que el calor acentúa”, cuenta Blanque.

En el resto de cultivos habrá pocas variaciones respecto a la pasada campaña. La berenjena, que tuvo un mal comportamiento de precios el año pasado, hasta el punto de que hubo que llevar a cabo dos extensiones de norma, vuelve a repetir el número de hectáreas. El pepino también se mantiene, tras cuatro campañas con precios estables. Ante este panorama, “lo más destacado es que el pimiento crece y se pone muy fuerte”, asegura Góngora.

El pimiento consolida así su reinado en los invernaderos almerienses, poniendo aun más distancia con el tomate, el anterior rey de los cultivos bajo plástico de la provincia. Esto se debe a que el pimiento almeriense es muy apreciado en los mercados de destino. “El pimiento  de Almería es un producto muy bueno, con una diferencia con los pimientos de otros orígenes bastante evidente”, corrobora Góngora, que añade que “las alertas sanitarias que dan en Turquía, que es un competidor muy fuerte en los mercados europeos, hacen que, si hay pimiento de Almería, sea prioritario, porque su calidad es muy buena”.

El secretario general de COAG Almería, sin embargo, alerta del riesgo de saturar el mercado que se corre, y señala que hay que tener claro  “cuánto se puede llegar a crecer y qué capacidad tiene el mercado de absorber el pimiento almeriense”, ya que “hay cierto vértigo en ese sentido”.

La presidenta de ASAJA Almería explica que “en las tres últimas campañas, el pimiento ha tenido un comportamiento de precios bastante estable, lo que da certidumbre a los agricultores, que tienden a plantar más porque además da más rentabilidad”. Y avisa de que “no hay que olvidar las demandas del mercado, tenemos que ver hasta dónde está el mercado dispuesto a absorber toda la producción”.

Esta campaña, la superficie total de invernaderos en Almería se mantiene entre las 32.500 y las 33.000 hectáreas. Se hacen nuevos invernaderos pero otras desaparecen. “La mayoría de construcciones nuevas de invernadero es sobre suelo en los que ya había un invernadero anteriormente”, señala Góngora. El motivo del estancamiento en hectáreas, añade, es que “la zona de expansión que queda es Níjar, donde los problemas de agua son acuciantes y no se están dando autorizaciones nuevas porque las limitaciones de agua son muy fuertes”.

Problemas para conseguir agua

El agua es, un año más, la principal preocupación de los agricultores de la provincia. La sequía no solo acaba con los cultivos de secano, como el cereal, los frutos secos o parte del olivar, sino que hace que agua que antes sí venían recibiendo, como la desalada, se vea recortada en algunas zonas ya que hay que priorizar el abastecimiento.

Andrés Góngora asegura que los agricultores están muy preocupados con este asunto. Así, explica que hay “problemas muy serios con el agua desalada de Carboneras”, que venía siendo “un pulmón de oxígeno para los agricultores”. La desaladora “está al límite” y arrastra problemas de antigüedad, con averías de diverso tipo, y además tiene que dar prioridad al abastecimiento.

Otro lugar donde la falta de agua está haciendo estragos es en el norte de la provincia, en el Alto Almanzora y Los Vélez. Tanto, que el responsable de COAG asegura que “el secano está condenado en Almería”. Hay agricultores que llevan tres años sin cosechar cereal de secano y los productores de frutos secos, aunque llegan a cosechar, lo hacen con producciones mínimas. Y este año, que se esperaba que iba a mejorar la situación, al final ha sido igual de malo.

“A la falta de precipitaciones se le suma el aumento de temperaturas y sí a la planta le falta agua, la temperatura sube y el índice de humedad baja, no hay manera”, apunta Góngora. Por eso, reclama un impulso de verdad a las infraestructuras hídricas prometidas en varias ocasiones. “La desaladora del Almanzora no sé cuántas veces se habrá anunciado que se va a arreglar y ahí está, sin reparar”, recuerda.

También esperan su momento las anunciadas ampliaciones de las desaladoras de Balerma y de Carboneras. Incluso los proyectos privados de las comunidades de regantes, por ejemplo para construir balsas donde almacenar el agua de lluvia, se frenan por “una burocracia tremenda, con informes de impacto medioambiental que tardan un año, obras paradas porque hace falta un documento de la confederación y el documento no viene… Los procesos son tan lentos que no llegan a tiempo”, denuncia Góngora.

Gestión del agua

“Nunca hemos tenido agua y hemos buscado soluciones parciales, pero lo que necesitamos son soluciones que perduren en el tiempo”, afirma Blanque, que destaca que en la comarca del Poniente, “al margen de que somos deficitarios, se están poniendo en marcha obras históricas que nos van a permitir el aprovechamiento de aguas reutilizables”. Aunque matiza que es “una buena noticia pero todavía no están terminadas las obras”.

Otra buena noticia ha llegado este inicio de campaña con la puesta en marcha del primer bastidor de la desaladora Mar de Alborán, que ha venido a auxiliar en cierto modo la problemática situación del campo de Níjar, sobre todo tras la avería sufrida por la desaladora de Carboneras. Pero quedan otras infraestructuras pendientes que los agricultores reclaman. Asimismo, piden que haya “un mantenimiento adecuado de las que tenemos, que parece que ese ha sido el problema con la desaladora de Carboneras”, señala Blanque.

La presidenta de ASAJA Almería añade que “hace falta celeridad, voluntad política y, sobre todo, que haya una buena gestión y gobernanza del agua, porque si no, los problemas van a ser recurrentes año tras año independientemente del volumen de agua que tengamos”. En este sentido, apunta a la necesidad de garantizar esa gobernanza “a través de las Juntas Centrales de Usuarios y hacer un reparto del agua lógico para que todos puedan tener su suministro”.

Góngora señala también que “los agricultores no podemos pagar el agua a cualquier precio, por eso exigimos que la administración los regule”, para “no caer en el mercadeo del agua”. En esta línea, asegura que “falta mucha regulación sobre cómo se utiliza, cómo se cobra o cómo se distribuye ese agua”. Así, el objetivo de COAG es que las desaladoras “sean del Estado o de la Junta de Andalucía y que nosotros paguemos de la forma más equitativa posible”, que lo que pague un agricultor por el agua desalada sea lo mismo en el Poniente que en Níjar o que en Murcia”.

Asimismo, Blanque reclama ayudas por sequía para el norte de la provincia, “porque no son solo los cereales, sino que hay una ganadería extensiva que está desapareciendo por la poca rentabilidad que tiene”. 

Vuelven las movilizaciones

En este inicio de campaña los agricultores barajan retomar las movilizaciones. Como las de la pasada primavera, las movilizaciones serían a nivel nacional. Pero antes, se quiere agotar la vía de la negociación, tanto con los organismos nacionales como los de Europa.

“Hemos dejado que se formen el Parlamento y los distintos estamentos que hay a nivel europeo y ahora hay que retomar lo que dejamos”, confirma Adoración Blanque, que asegura que “primero tenemos que retomar las negociaciones en los despachos, debemos agotar las vías del diálogo a nivel nacional y europeo y, en función de los resultados de esas negociaciones veremos si hace falta retomar las movilizaciones o llegamos a buen puerto y no hace falta”.

Aun así, no reina el optimismo de cara a las negociaciones, ya que “de todo lo que puso el Ministerio encima de la mesa, no se ha avanzado prácticamente en nada”, señala Blanque. La presidenta de ASAJA Almería apunta además que “acaban de nombrar a Teresa Ribera vicepresidenta de Transición Limpia, Justa y Competitiva, pero no nos gusta cómo ha gestionado estos asuntos como ministra, porque nos ha demostrado que la agricultura para ella no cuenta”. Y añade que “tiene que ser compatible el medio ambiente con la ganadería y la agricultura”.

Si no hay acuerdo, en el caso de la provincia de Almería, “el agua y las inversiones en abastecimiento y garantía de regadío van a ser el centro de las movilizaciones, si se reactivan”, adelanta Andrés Góngora, que tiene claro que “Almería, entre otros temas, tiene que centrar en el agua sus reivindicaciones, porque sin agua Almería no puede salir adelante”.

El secretario general de COAG Almería está convencido de que, al final, “las protestas se van a reactivar porque las medidas del Gobierno son irrisorias, insuficientes, no han cambiado ni mejorado nada, sobre todo en cuestiones de mercados, precios, importaciones de terceros países y flexibilidad en determinadas normas que vienen impuestas por Europa pero que España puede intentar adaptarlas”. Desde el verano, COAG, ASAJA y Cooperativas Agro-alimentarias vienen manteniendo reuniones para consensuar sus reivindicaciones. Y si el Gobierno no las atiende, “vamos a tener un otoño de movilizaciones”, vaticina Góngora. 

Más producción, menos ingresos

El balance de la última campaña presentado por Coexphal eran claros: el aumento de la producción no venía acompañado por un aumento de ingresos. Al contrario, se producía una caída del 12% respecto al año anterior, provocado principalmente por una caída media de precios del 1/5, así como por un aumento de los costes de producción que, en los últimos tres años, han subido un 15%. Ante estos datos, el crecimiento de la producción del 6% quedó en anécdota, lo que mantiene al sector en la incertidumbre de cara a la nueva campaña.

“Es cierto que el sector ha vivido dos campañas previas con datos aceptables, pero parece que el ciclo 2023/24 nos sitúa de nuevo en el punto de partida, con precios claramente insuficientes, más cuando se introducen los costes en el análisis”, señalaba José Antonio González, presidente de Coexphal.

En la campaña 2023/2024 la comercialización de tomate creció un 8%, sobre todo en el tramo fundamental de la campaña, de enero a junio. Los precios cayeron un 20% y los ingresos también bajaron, un 14%. El mal comportamiento del tomate llegaba tras una campaña, la 22/23, en la que el tomate había aumentado logrado crecer en ingresos un 10%. Como consecuencia, este año vuelve a caer la superficie dedicada a tomate en la provincia de Almería, que podría verse superado incluso por el calabacín, según las estimaciones previas de las organizaciones agrarias.

En el caso del pimiento, la producción aumentó un 7%, lo que provocó que los precios bajaran un 21%. Esto hizo que los ingresos fuesen un 16% más bajos que el año previo, cuando a pesar de la caída de la producción, los ingresos habían aumentado un 26%. A pesar de los resultados de la última campaña, sigue creciendo la superficie dedicada al pimiento, sobre todo por la confianza que proporciona al agricultor que los precios sean más o menos estables.

El pepino también aumentó la producción, en un 5%, y los precios cayeron un 23%, así como los ingresos, con un 19%. El año anterior, los ingresos habían aumentado un 13%. Para esta nueva campaña, se prevé que la superficie se mantenga similar a la del último año.

Asimismo, también se mantiene la superficie dedicada a la berenjena, que fue el producto que peor resultado obtuvo la pasada campaña, con caídas de precio en octubre y entre febrero y junio. Por eso, hubo que declarar la extensión de norma en un par de ocasiones. El balance final es que la producción aumentó en un 14%, mientras que los precios y los ingresos cayeron un 33% y un 24%, respectivamente.   

El calabacín, el ‘producto refugio’ de muchos agricultores almerienses, consiguió su segunda campaña consecutiva en positivo, con un aumento del 8% en la producción, aunque la caída del precio, de un 19%, provocó el descenso de ingresos, en un 13%, tras haber conseguido un 17% de crecimiento un año antes.

(Reportaje publicado en el número de octubre de 2024 de la revista Foco Sur).

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