UAL: 25 años que transformaron Almería

El primer paso para que la provincia tuviera una universidad propia se dio hace 46 años, en 1972, cuando la Diputación de Almería aprobaba los estatutos del Consorcio para la Enseñanza de Estudios Universitarios en Almería. Era el 23 de febrero. El 6 de marzo, el Ayuntamiento de Almería refrendaba esos estatutos. Y apenas nueve días después, el 15 de marzo, Jesús Durbán, presidente de la Institución Provincial y del recién nacido consorcio, enviaba una solicitud al rector de la Universidad de Granada (UGR) en la que le avisaba de la aprobación de estos estatutos y de la intención de poner en marcha un Colegio Universitario en Almería, para lo que solicitaba el permiso y que se transmitiese la petición al ministro de Educación y Ciencia. 

La solicitud fue aprobada y ese mismo año, con el nuevo curso, nacía el Colegio Universitario de Almería, el CUA, adscrito a la UGR. 400 estudiantes cursaron estudios en el centro recién creado, cuya sede estaba en unas caballerizas situadas en la Finca Santa Isabel, en el recinto donde hoy están el los colegios Los Millares y Argar, el IES Al Andalus, la delegación de Educación o el Instituto Andaluz de la Mujer. Cuatro años después, en el curso 1976/1977, se estrenaba nueva sede, frente al mar. Este fue el germen del actual campus de la Universidad de Almería (UAL), que en los últimos 40 años ha ido extendiéndose desde el original Edificio Central.

Carmelo Rodríguez, actual rector de la UAL, recuerda que en aquella época, se llegaba por una “carretera de la playa sin asfaltar”, solo había un autobús que llevara al campus, “que hacía el recorrido de ida a las 8,30 de la mañana y volvía a la ciudad a las 3 de la tarde”, y que el edificio, dividido en dos alas, dejaba a la derecha las clases y departamentos de letras y a la izquierda los de ciencias. La cantina y el salón de actos completaban la mínima infraestructura con la que se contaba entonces, que fue creciendo según se incorporaban facultades y titulaciones a un campus que, en 1982, pasaba a quedar integrado a todos los efectos en la UGR. Fue entonces cuando la sociedad almeriense comenzó a reclamar una universidad propia. Apenas once años después, nacía la UAL.

Creación de la Universidad de Almería

El 29 de junio de 1993, el Parlamento Andaluz aprobaba la creación de la UAL, desligada de la de Granada, al igual que la de Jaén (que también pertenecía a Granada hasta entonces) y la de Huelva. Con esta votación, finalizaba el proceso iniciado en 1972 y cuyo paso previo había sido la aprobación de la Ley 1/1992 de Coordinación del Sistema Universitario de Andalucía. Entre los impulsores estaban Lorenzo Morillas Cueva, rector de la UGR; el vicerrector de la UGR para el Campus de Almería, Fernando García Lara; el vicerrector del Campus de Almería en el Campus, Pedro Molina; y el consejero Antonio Pascual, en un Gobierno andaluz presidido por Manuel Chaves. Alberto Fernández Gutiérrez es nombrado rector-presidente de la Comisión Gestora, que se encargará del proceso de desligamiento de la UAL. Ese mismo año, el curso 1993/1994, arrancaba con la UAL funcionando de forma autónoma.

Manuel Chaves presidió la inauguración del nuevo curso, el primero para la nueva UAL. En él, destacó que “la Universidad surge en Almería como fruto de un diálogo y de una necesidad social. Al unirse en sus comienzos, la universidad y la sociedad se han comprometido también de cara al futuro. Una y otra se necesitan y exigen, no solo para garantizar la calidad del servicio de la enseñanza superior, sino también para impulsar proyectos e iniciativas comunes que beneficien al conjunto de la vida provincial”. Ese curso, 9000 alumnos iniciaron sus estudios en la UAL.

Rosa Chica, actual subdirectora de la Escuela Superior de Ingeniería de la UAL, llevaba pocos meses en el Centro Universitario de Almería como profesora de Ingeniería Técnica Agrícola cuando se aprobó la creación de la nueva universidad. “Llegué en diciembre del 92, en un curso ya empezado. Me encontré con un Colegio Universitario que dependía de Granada”, rememora. “Yo pertenecía a un departamento cuya ubicación estaba en Jaén, porque entonces tanto Jaén como Almería pertenecíamos a la Universidad de Granada. Estaba recién salida de la Universidad, había entregado el proyecto en julio y en diciembre empecé a trabajar aquí”, relata, y añade que “al principio éramos muy poquitos, como una pequeña familia. Era mi primera experiencia como docente y había alumnos mayores que yo, y ese respeto y hacerte valer ante ellos era complicado, porque algunos no me veían como una profesora, sino como una compañera casi”.

Ella vivió en primera persona el proceso de transformación del campus, desde la creación de los nuevos departamentos, la adaptación sucesiva de los planes de estudio y la expansión de la UAL en los sucesivos años, desde los originales Edificio Central, dos aularios y el edificio de la entonces Escuela Politécnica Superior, hasta lo que es hoy, con un “aumento de infraestructuras, que hoy en día son estupendas”. El inicio, asegura, fue “muy emotivo, en aquellos momentos se celebrábamos cualquier cosa, el que un compañero consiguiera una plaza, la lectura de una tesis”.

Tuvieron que pasar cuatro cursos hasta que la UAL eligiese su primer rector. En febrero de 1997, se aprobaba el decreto que regulaba la creación del Claustro Constituyente. El 22 de mayo de ese mismo año, Alfredo Martínez Almécija era nombrado rector. “Bajo su mandato se realizó una fuerte inversión en infraestructuras y equipamiento, que se acompañó con un incremento en la oferta de titulaciones y estudiantes matriculados”, recuerda Carmelo Rodríguez. Su sucesor, diez años más tarde, sería Pedro Molina, que estaría al frente de la UAL hasta 2015.

La UAL, 25 años después

En su discurso en el acto de conmemoración del 25º aniversario, el actual rector contaba que “en el actual curso académico, la UAL cuenta con una población de 14.663 estudiantes, de los cuales 695 son Erasmus procedentes de otros países. Una cifra muy alejada de los apenas 9.000 que se matricularon hace 25 años en nuestra Universidad. Desde entonces la formación universitaria ha cambiado mucho: tanto la excelencia que se le exige al profesor universitario en su doble faceta, la de docente y la de investigación, como el diseño de titulaciones y sus contenidos, los nuevos enfoques metodológicos de enseñanza que han desterrado las clases magistrales, la internacionalización de su oferta formativa, entre otros”.

En la actualidad, la UAL cuenta con “una plantilla de 825 trabajadores pertenecientes al personal docente e investigador y 493 al de administración y servicios”, cuenta Rodríguez, y “ofrece un catálogo de 31 titulaciones de Grado”, en siete facultades y la Escuela Superior de Ingeniería. Asimismo, añade “ofertamos 36 títulos de Máster y 14 programas de doctorado que ofrecen contenidos especializados de las ramas de Artes y Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas, Ciencias, Ciencias de la Salud e Ingeniería y Arquitectura”.

La investigación es otro de los puntos clave de la UAL, con disciplinas en las que está a la vanguardia internacional. Así, prosigue el rector, hay “140 grupos de investigación, once Centros de Investigación y estamos integrados en cuatro Campus de Excelencia internacional que desarrollan tanto investigación básica como aplicada en muy diverso ámbitos”. La calidad de estas investigaciones y de las enseñanzas impartidas ha impulsado su escalada en los rankings nacionales e internacionales. Según U-Ranking, por ejemplo, la UAL está en el sexto grupo de mejores universidades españolas y en el primero de las andaluzas. Y según el que elabora la fundación Conocimiento y Desarrollo, los estudios de Matemáticas y Química están en el primer lugar del país. Además, detalla el rector, “aparecemos en la clasificación de las 1.000 mejores universidades del mundo en el Center for World University Rankings, y entre las 250 universidades con menos de 50 años”.

Alcanzar estas posiciones de privilegio no ha sido tarea fácil y ha requerido de un fuerte compromiso con la calidad de la enseñanza y de la investigación desarrolladas en el campus. Una calidad que se ha ido ajustando mediante diversos planes de estudio, adaptándose a los nuevos tiempos y circunstancias, así como a la legislación vigente. Para Rosa Chica, las nuevas tecnologías han sido clave en esta evolución, aunque también han provocado que ahora haya “un exceso de información que hace que ni los profesores ni los alumnos sepamos abordarla adecuadamente”. Por su experiencia, Chica cuenta que “los alumnos vienen ahora preparados de diferente forma, no sabría decir si mejor o peor. Antes, la metodología que se les exigía a la hora de realizar un trabajo o preparar un examen era otra. Al final quieres conseguir lo mismo, que aprendan”. Aunque explica que con el Plan Bolonia se busca que “aprendan a aprender, y eso sí está costando más trabajo, porque los alumnos lo quieren es que les digas qué se tienen que estudiar para aprobar un examen”.

La UAL y la sociedad almeriense

En la actualidad, destaca Carmelo Rodríguez, “es incuestionable que la gestación, el crecimiento y la consolidación de la Universidad de Almería ha repercutido muy positivamente en la sociedad de nuestro entorno, y, por tanto, en el desarrollo socioeconómico de la provincia, y en la superación de desequilibrios económicos y situaciones de marginación”. Una convicción que también tienen los empresarios y economistas almerienses, según se desprende del último ‘Barómetro de Situación Económica’ de la provincia, en el que los encuestados destacan el papel que ha tenido la UAL en el desarrollo económico de la provincia de estos últimos 25 años.

Y es que la existencia de una universidad propia facilitó a los almerienses poder estudiar, al no tener que afrontar gastos de desplazamiento a otras provincias. Además, ha formado a profesionales en áreas de interés para el tejido económico almeriense, que han creado empresas o entrado a formar parte de las existentes, dándoles un nuevo impulso. Así, en 25 años, “hemos formado a casi 45.000 egresados, titulados que han contribuido de forma más que notable al despegue económico, social y cultural de nuestra provincia”, contaba en su discurso Carmelo Rodríguez, y añadía que “hemos generado dinamismo en el sector productivo y económico y hemos promovido e incrementado la formación intelectual de las personas de nuestro entorno”. Según estimaciones, el impacto de la UAL en la economía de la provincia es de 600 millones de euros al año, el 5% del PIB.

“La UAL ha evolucionado para bien, nos hemos adaptado a los nuevos tiempos”, asegura Rosa Chica, que tiene claro que mantener los estudios de Agronomía, que llevan en la UAL desde el primer día, “ha sido un acierto para Almería, porque está en consonancia con la coyuntura de Almería, y han ido evolucionando a la par. La sociedad le ha dado a esta titulación de Agrónomos, y la carrera le ha dado a la sociedad, se han beneficiado mutuamente, según las necesidades que ha habido en cada momento”. Asimismo, considera que todas las titulaciones de la UAL “han servido para enriquecer a Almería, la ciudad y la provincia, y creo que en su mayoría están satisfechos con lo que les hemos proporcionado desde esta pequeña universidad, que no ha perdido en ningún momento ese trato amigable con los estudiantes”.

Para el rector, también ha sido fundamental la labor del personal, ya que “con la dedicación de sus trabajadores, en estos 25 años, hemos construido una universidad moderna, con una clara vocación de servicio a la comunidad, preocupada tanto por la calidad de la formación académica y servicios que ofrece a sus estudiantes como por la oferta de titulaciones y la atracción de talento”.

Por todos estos motivos, la UAL y la sociedad almeriense llevan todo el año celebrando estos 25 años con distintos actos, como la propia celebración del aniversario, que estuvo presidida por Susana Díaz y en la que se rindió homenaje a los rectores de la institución; o la investidura de todo un Premio Nobel, Rainer Weiss, como doctor honoris causa (un año después de haberlo hecho el actual ministro de Ciencia, Pedro Duque); y los homenajes al personal y profesorado de la UAL, entre otros muchos. Y la celebración continuará durante el primer trimestre del próximo curso, cuya inauguración, el 6 de octubre, será uno de estos eventos destacados. Por primera vez, se llevará la ceremonia inaugural al Teatro Cervantes de la capital, con el paseíllo de nuevos doctores previsto desde la Escuela de Artes hasta el propio teatro, y con la presencia del rey Felipe VI, que presidirá el acto. Será una simbólica forma de escenificar la simbiosis entre Almería y su universidad.

El futuro de la UAL

“La Universidad de Almería no debe permanecer ajena a los requerimientos de un mundo complejo y que evoluciona de manera vertiginosa: por eso tiene que ser permeable a las demandas de su entorno y ajustar su oferta formativa e investigadora a las exigencias de su tiempo”. Lo decía Carmelo Rodríguez, rector de la UAL, en el acto de celebración del 25º aniversario, el pasado 29 de junio, avanzando las líneas maestras de lo que debería ser el centro almeriense en el futuro.

Así, Rodríguez aseguraba que “las líneas de investigación y la transferencia de conocimiento a la sociedad y a nuestros estudiantes tienen que adaptarse para afrontar los retos de la educación universitaria”. Entre los más relevantes, el rector destacaba “la irrupción de las nuevas tecnologías en la actividad económica con el cambio en la naturaleza de los diferentes puestos de trabajo, la creciente competencia internacional, la digitalización de la formación, que permite diseñar el aprendizaje a la medida de cada estudiante, y la evolución de la educación hacia un proceso continuo en el tiempo”. Asimismo, el rector considera que los estudiantes de la UAL “tienen que adquirir una formación en competencias profesionales que les facilite el acceso al mercado laboral” y que esta “debe ir paralela a una necesaria formación en habilidades que promuevan el desarrollo de iniciativas y que fomenten la cultura emprendedora y la responsabilidad social”.

Por ello, Carmelo Rodríguez destacó cuatro objetivos principales para la Universidad de Almería del futuro: “Crear las condiciones para incrementar la excelencia investigadora y estimular el talento”, asegurar “la calidad e innovación de la oferta de títulos”, impulsar “una universidad más internacional que ofrezca la oportunidad de aprender y desarrollar el potencial de estudiantes e investigadores que llegan a nuestro campus” y, por último, conseguir que la UAL sea “una universidad que promueva un mundo más seguro, más sano, sostenible y próspero”.

El ‘efecto UAL’ en la economía almeriense

El Colegio de Economistas y Titulados Mercantiles publicaba el mes pasado su nuevo ‘Barómetro de Situación Económica’, en el que dedicaba una sección a la repercusión que ha tenido la creación de la Universidad de Almería en el tejido económico de la provincia durante sus 25 años de existencia, lo que ha permitido “a dos generaciones de almerienses formarse sin necesidad de salir de su provincia, abaratando y acercando a un mayor porcentaje de población la posibilidad de acceder al nivel educativo superior”, según se destaca en la publicación.

De entre todas las cuestiones sobre la UAL que se pasaron a los encuestados para elaborar el informe, las que han obtenido más consenso han sido que “ha mejorado la cualificación media de los jóvenes almerienses, ha facilitado la salida de mano de obra cualificada durante la crisis y ha contribuido a la diversificación de la economía almeriense”.

Asimismo, los encuestados consideran que la UAL “ha aumentado la creación de empresas innovadoras, ha potenciado el mercado de alquiler de viviendas en la capital y ha contribuido a mejorar la imagen de la provincia en España y en el mundo”.

También se destaca en el informe que la Universidad de Almería “ha permitido contar con mano de obra cualificada a menores costes”, que, “a través del Programa Erasmus, ha contribuido a la internacionalización de la economía almeriense” y que “ha contribuido a la mejora de la competitividad de las empresas

almerienses”, así como que “ha mejorado la oferta cultural de la provincia” y, por último, “ha contribuido al incremento de la inversión en I+D”, aunque esta afirmación se encuentra justo en límite del ‘aprobado’.

(Reportaje publicado en el número de septiembre de 2018 de la revista Foco Sur).

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