Realidad y ficción: lo demás no cuenta


Miguel Blanco

Marca Pueblo: un rayo de esperanza para municipios rurales

En el proyecto Marca Pueblo, nacido en la Universidad de Almería, investigadores, con Jaime de Pablo al frente, y municipios trabajan para garantizar un futuro sostenible a los pequeños pueblos del interior.

En uno es la agroecología; en otro, el turismo sostenible; y en otro más, el ganado caprino. Cada pueblo tiene unas cualidades propias que lo hacen único y que, bien aprovechadas, pueden servir para dar el impulso que necesitan para salir de la senda de la despoblación. Con esta idea en la cabeza, nacía el proyecto Marca Pueblo, desarrollado por el Grupo Almeriense de Economía Aplicada (SEJ147) de la Universidad de Almería (UAL ) y en el que en la actualidad participan trece municipios de la provincia.

Desde que Marca Pueblo se puso en marcha hace más de cinco años, en plena pandemia, los investigadores del grupo han realizado diagnósticos para identificar el potencial de cada municipio, con el objetivo de crear una marca única para cada uno de ellos. Asimismo, se han puesto en marcha proyectos derivados de estos diagnósticos. Y en la fase actual, están trabajando para crear un red de pueblos verdes rurales.

El proyecto nació a raíz del Máster en Desarrollo y Codesarrollo Local Sostenible de la UAL y está centrado en pueblos de menos de 2.500 habitantes. Los objetivos de Marca Pueblo son “fomentar proyectos colaborativos entre municipios rurales de pequeño tamaño; analizar la percepción del municipio por parte de la sociedad almeriense; conocer los elementos que diferencien a los municipios por medio de la Marca Pueblo y de esa forma involucrar a la población y a los distintos sectores económicos; ver la forma que los agentes económicos y sociales contribuyen a la innovación en los sectores económicos de los municipios estudiados; evaluar la capacidad de los municipios de distribuir a la población los frutos del desarrollo local sostenible a través de la provisión de bienes y servicios públicos; promover las bondades de los municipios, partiendo de una metodología innovadora; y analizar cómo las TIC repercuten en el bienestar de los ciudadanos de un municipio”.

Para ello, se identificaron los principales problemas de estos municipios, comunes la mayoría en todos ellos, como la escasa diversificación productiva, los elevados índices de envejecimiento y dependencia de la población, la emigración de la población joven y la pérdida de población en edad activa, un importante descenso del índice de natalidad por la presencia de poca población en edad de reproducción y las dificultades para el reemplazo generacional.

Del diagnóstico a la Red de Municipios Verdes Rurales

“El problema básico que tienen todos estos pueblos es que tienen muchas ideas pero no saben por dónde empezar”, cuenta Jaime de Pablo, catedrático de Economía Aplicada de la UAL y director de Marca Pueblo. “Nosotros hacemos el diagnóstico aplicando una metodología propia y, luego, los alcaldes toman las decisiones a partir de esos diagnósticos”, continúa. Asimismo, han grabado vídeos con dron de todos los municipios “para que les sirvan de imagen”.

Alcóntar, Almócita, Líjar, Lubrín, Olula de Castro, Purchena y Serón fueron los pueblos pioneros que se sumaron al proyecto en la primera fase. En una segunda, se incorporaron Abrucena, Fondón, Laroya, Laujar de Andarax, Padules y Tahal. En la tercera fase, se añadió Abla. En la actual convocatoria, se han sumado Alboloduy, Castro de Filabres, Chirivel y Gérgal.

Para realizar los trabajos, la universidad aporta entre 10.000 y 13.000 euros y cada municipio, 1.500. Los problemas de presupuesto han obligado a algunos municipios a ir saliendo de Marca Pueblo, mientras encuentran financiación para los proyectos vinculados al diagnóstico que han recibido. Así, en la fase actual están Lubrín, Almócita, Serón, Purchena, Alcóntar, Líjar, Laroya, Abrucena, Tahal, Castro de Filabres, Alboloduy, Gérgal y Chirivel.

Tras la fase de diagnóstico, vino una segunda fase en la que se diseñaron proyectos específicos para los municipios. Por ejemplo, en Lubrín se enfocaron en el sector agroalimentario, “sobre todo en la leche de cabra”, apunta De Pablo. En Almócita, pusieron en marcha la comunidad energética.

En Alcóntar, “tienen un proyecto muy bonito sobre una comunidad horizontal sénior”, explica el catedrático. Este proyecto consiste en “adaptar determinadas viviendas, rehabilitarlas para que gente mayor pueda vivir allí, con todos los servicios que pueda tener una residencia, como médico permanente o fisioterapeuta”. Ahora, el ayuntamiento está buscando financiación para ponerlo en marcha.

En Líjar prepararon un proyecto de senderos, aprovechando los recursos naturales del municipio y que el grupo cuenta con personal capacitado para homologar senderos. Y en Serón, se han centrado en un proyecto turístico sobre Las Menas “con mucho potencial”.

En una tercera fase, se implementó el diagnóstico teniendo en cuenta los objetivos de la Agenda 2030. “Ajustamos el diagnóstico, porque para cualquier subvención que pidan les exigen esa información”, apunta De Pablo.

Durante la actual cuarta fase, se quiere crear la Red de Municipios Verdes Rurales. Para ello, “en primer lugar estamos analizando el concepto de ‘pueblo verde’, que nadie lo tiene claro, así que le hemos pedido a los alcaldes que nos manden su idea de pueblo verde y nosotros hemos puesto otra idea”, explica el director de Marca Pueblo. Una vez que esté definido el concepto, “la pondremos en marcha”.

Colaboración con la universidad y entre los pueblos

Francisco García, alcalde Almócita, uno de los municipios que lleva en el proyecto Marca Pueblo desde el principio, asegura que “para nosotros es muy importante la colaboración con la Universidad de Almería y establecer redes con un Máster de Desarrollo Sostenible”. Asimismo, cuenta que “en el diagnóstico se ve la población que tenemos, la actividad económica que hay, el potencial que tenemos o las posibilidades de empleo”.

En el caso de Almócita, añade, se señala “cómo el tema del desarrollo sostenible y la agroecología han incidido en el asentamiento de la población”. La marca pueblo de Almócita estaría relacionada con la sostenibilidad, la agroecología y la alimentación de kilómetro cero.

Francisco García asegura asimismo que “es bueno que hayamos creado una red de pueblos con la universidad, porque aprendemos unos de otros, de lo que se hace o se va a hacer en otros pueblos, de los proyectos que tienen”.

Lubrín también lleva en Marca Pueblo desde sus inicios. Domingo Ramos, su alcalde, asegura que “la colaboración estrecha que tenemos con la universidad ayuda mucho”. En esta línea, añade que participar “en todos los eventos que organiza sobre desarrollo rural es importante para nosotros”, debido a “la formación y las ideas que puedes trasladar a tu pueblo, así como la visibilidad que puede dar la universidad”.

Aparte del diagnóstico, Ramos destaca “la multitud de reuniones que hemos hecho con colectivos, asociaciones y empresarios”. Y asegura que “las ideas pueden salir mejor o peor, pero la Marca Pueblo viene a sumar en el reto que tenemos los pueblos de seguir avanzando, progresando y desarrollándonos para no perder población”.

Imagen exterior

En la misma línea, Ismael Gil, alcalde de Abrucena, asegura que “para el Ayuntamiento de Abrucena ha sido importante poder estar dentro de la iniciativa Marca Pueblo porque nos ha ayudado a exponer de un modo científico y técnico las dificultades a las que nos enfrentamos los pequeños municipios”.

Asimismo, el alcalde de Abrucena destaca que “se está trabajando en otros aspectos que estaban desatendidos en los pequeños municipios, porque muchas veces no tenemos los recursos ni los conocimientos y ahí también Marca Pueblo está haciendo una importante labor, no solo científico-técnica, también de imagen al exterior, de lo que somos los pequeños municipios y lo que podemos aportar”.

Para Dolores Moreno, alcaldesa de Laroya, el proyecto Marca Pueblo “ha supuesto estar en contacto con otros pueblos que tienen sus fortalezas y que a lo mejor nosotros no habíamos visto que teníamos lo mismo y también lo podíamos poner en valor”.

En este sentido, señala que “al estar con otros alcaldes, se enriquece todo, porque compartimos las ideas”, así como que “estas reuniones que organiza la universidad enriquecen mucho, porque los alumnos vienen con ideas nuevas que te hacen pensar de diferente manera”.

En este pueblo, están apostando por el turismo rural, con más de cien plazas hoteleras, así como por el turismo activo, con senderos para aprovechar que tienen “uno de los últimos bosques mediterráneos que quedan y lo tenemos lleno de fauna y flora”, destaca Moreno.

Respuestas a los retos de los municipios

Estos pueblos llevan ya varias fases en el proyecto, pero otros acaban de sumarse. Es el caso de Castro de Filabres, donde tienen “grandes expectativas” con él, reconoce su alcaldesa, Noemí Cruz. “El reto que tenemos por delante en los municipios es bastante complejo y contar con la Universidad de Almería, con gente que está formada y preparada, que está investigando y dedicando su capacidad a dar respuesta a las necesidades y los desafíos que se nos presentan es ilusionante”, asegura.

Cruz destaca que en este proyecto participan “muchos municipios de la provincia con la misma preocupación de ver lo que pasa en ellos y qué podemos hacer para que nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestra inversión sean lo más eficaces posible”.

Con estas mismas grandes expectativas se ha unido también este año Alboloduy. En la línea con el resto de alcaldes, Sonia Guil, alcaldesa del municipio, reconoce que participando en Marca Pueblo cuentan con poder aprovechar “los conocimientos de la universidad y toda la parte de innovación que pueda llegar a nuestros municipios pequeños”. Innovación, matiza, “no solo en nuevas tecnologías, sino en los procedimientos, en las técnicas o en las formas de actuar para alcanzar el desarrollo sostenible”.

En este sentido, Guil destaca que “la universidad investiga y nosotros nos podemos aprovechar de esa investigación y, además, nosotros podemos poner en práctica cosas que luego la universidad podrá utilizar para analizarlas”, en una retroalimentación de conocimiento para mejorar las intervenciones en cada municipio.

El proyecto Marca Pueblo avanza paso a paso con este objetivo en el horizonte. Fruto del trabajo realizado hasta el momento, ha sido galardonado este año en los XII Premios de Implicación Social que concede el Foro de los Consejos Sociales de la Universidades Públicas Andaluzas.

Y para el futuro, el objetivo es “crear un Centro de Investigación de Desarrollo Local donde participen todos los municipios rurales y no rurales, en dos partes, una de pueblos verdes, con los pueblos rurales, y otra de pueblos azules, dedicado a la economía azul”, avanza Jaime de Pablo. 

Pueblos rurales de interior, lugares para emprender

Dentro del proyecto, cada año se organizan las Jornadas Marca Pueblo en la UAL. Y este año, además, se ha celebrado la I Jornada Marca Pueblo Emprende, organizada por la UAL y Andalucía Emprende, que tuvo lugar en uno de los pueblos pioneros del proyecto: Lubrín, cuyo ayuntamiento formó parte también de la organización. Titulada ‘Cómo reactivar la economía rural’, la jornada, celebrada a finales de mayo, buscaba demostrar que la innovación y el emprendimiento pueden tener lugar en los pueblos. Y en este sentido, Lubrín es un ejemplo, con su experiencia en el sector de la alimentación.

Así, durante la jornada se mostró la fábrica de yogur líquido elaborado con leche de cabra, de propiedad municipal y en la actualidad parada, y que se quiere volver a poner en marcha.

Durante la jornada, contaron sus experiencias en el emprendimiento en zonas rurales, tanto en Lubrín como en otros pueblos de la provincia los responsables de la Almazara de Lubrín, Migas El Castillico, Miel Sierra de Filabres, DCoop, Quesos Monteagud, Quesería Medal o Cervezas Nevada. Todos ellos contaron los factores que les han llevado a poder mantener sus empresas, entre ellos la apuesta de la calidad frente a la cantidad, la producción artesanal, la búsqueda de mercados mediante tiendas online y, en general, buscar la innovación pero sin perder la esencia rural de sus productos y negocios.

La jornada fue un éxito, y ahora están planteando la posibilidad de que se convierta en un seminario itinerante por el resto de municipios que participan en Marca Pueblo, entre otros motivos para dar a conocer otros recursos ahora parados que se pueden recuperar, como la fábrica de yogur de Lubrín. De hecho, aunque aun no hay nada definitivo, al menos cinco inversores se interesaron por esta fábrica gracias a la jornada Marca Pueblo Emprende.

(Reportaje publicado en el número de diciembre de 2025 de la revista Foco Sur).

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