Realidad y ficción: lo demás no cuenta


Miguel Blanco

Koopera: diez años de inclusión y reciclaje

La cooperativa Cáritas Koopera Almería celebra su décimo aniversario facilitando el acceso laboral a personas en riesgo de exclusión social y fomentando el reciclaje de ropa para combatir el cambio climático.

Impulsar la inserción laboral de personas con dificultades y fomentar el reciclaje y el cuidado del planeta. Estos dos objetivos, en apariencia sin relación, fueron los que llevaron hace ya diez años a Cáritas Almería a unirse a la Red Social Koopera para poner en marcha un proyecto con el que amplia la vida útil de la ropa que ya no usamos empleando a personas en riesgo de exclusión social. Dos fines que tienen en común ser acciones para conseguir un mundo mejor.

En el apartado medioambiental, Cáritas Koopera Almería recupera más de 1.000 toneladas de ropa al año, lo que evita la emisión de 22.088 toneladas de CO2 y ahorra 3,1 millones de metros cúbicos de agua. Las dos tiendas Koopera Store, que están incluidas en la red Moda Re-, devuelven a las calles 190.000 prendas. Ubicadas en la calle Granada 207 y la Plaza San Sebastián 8, reciben unas 53.000 visitas al año de ciudadanos comprometidos con un consumo responsable y sostenible.

Desde que el proyecto se puso en marcha en 2015, Cáritas Koopera Almería ha facilitado la inserción laboral de varias decenas de personas. En Koopera pueden trabajar durante tres años, en tareas como la recogida de la ropa donada en los contenedores rojos que hay repartidos por distintos puntos de la provincia; la selección de las prendas y su empaquetado para enviarlas a la sede de Valencia, donde se procesa y, a continuación, se reparte a las distintas tiendas de la red en toda España; y la recepción y reparto de estas prendas a las tiendas de Koopera en Almería.

Pasados los tres años, los trabajadores habrán adquirido una serie de conocimientos y experiencia que les facilitarán encontrar un empleo fuera de Cáritas Koopera Almería. Algunos, también, optan por hacerse socios de la cooperativa y continuar su desarrollo profesional y vital en ella.

De empleado a socio

Uno de los empleados que acabó como socio es David Bolea. Él está desde el principio en Cáritas Koopera Almería. Cuando llevaba dos años trabajando, le ofrecieron ser socio de la cooperativa y aceptó. En la actualidad, es el encargado de la sección de recogida de ropa.

“Es un trabajo como cualquier otro”, cuenta a Foco Sur, “con la particularidad de que la mitad de los compañeros son personas de inserción”. Estos compañeros del programa de inserción cuentan con un técnico que les hace un seguimiento “para que salgan de aquí con más formación y más oportunidades que cuando entraron”.

Bolea se encarga, con sus compañeros de sección, de la recogida de la ropa de los contenedores, que llevan al almacén que Cáritas Koopera Almería tiene en el barrio Araceli de la capital, y de una primera selección. En esta se separan la ropa y complementos, como bolsos o cinturones, para que pasen a la sección de clasificación de prendas; y se desechan otros objetos que a veces la gente tira en estos contenedores, “más bien por no saberlo”, como “pilas y cosas metálicas”. No es, en cualquier caso, habitual encontrarse con este tipo de objetos ya que “la gente es bastante educada y sensata”, confirma Bolea.

Una vez que han seleccionado la ropa y tirado en contenedores específicos los objetos no textiles, las prendas pasan a la sección de clasificación. Aquí se seleccionan las prendas que se van a reutilizar y se descartan las que están demasiado deterioradas, que se reciclan. La que sirve se envía a Valencia, donde tienen maquinaria especial que permite la clasificación de miles de prendas al día.

Rutas optimizadas

La ropa que recogen David y su equipo procede del reciclaje de los almerienses, que van dejando la ropa que ya no usan en los contenedores rojos de Cáritas Koopera Almería, repartidos por toda la ciudad. Estos contenedores cuentan con un sistema antirrobo y con unos sensores que, cada quince minutos, recogen información sobre la cantidad de espacio que se va ocupando en su interior. La señal se transmite a una aplicación que, cada mañana, el equipo de recogida comprueba, para saber dónde es necesario ir cada día y donde es mejor esperar algo más antes de vaciar el contenedor.

Esta plataforma informática, además de ir mostrando los distintos niveles de llenado de cada contenedor, indica la mejor ruta para pasar por los que ya estén completos, optimizando el trayecto y, por tanto, minimizando el gasto de tiempo y combustible. La aplicación ofrece otras variables, como la temperatura en el interior del contenedor.

La tecnología está también muy presente en el proceso de clasificación, tanto en la parte que se realiza en Valencia, que funciona con reconocimiento de voz y cuenta el sistema Fibersort, que reconoce de qué fibra está hecha cada prenda. Además, ya en Almería, antes de enviar a las tiendas, la ropa pasa por un proceso de ozonización para garantizar una correcta higiene.

Experiencias de inserción laboral

Uno de los compañeros de David en el área de recogida es Mara. Lleva viviendo 23 de sus 51 años en Almería, adonde llegó procedente de Senegal. Tras trabajar durante años “en lo típico, en la construcción, en invernaderos, en hoteles”, se quedó en paro. Durante demasiado tiempo no conseguía encontrar trabajo, así que se apuntó a un programa de Verdiblanca para la búsqueda activa de empleo. Y acabó en Cáritas Koopera Almería, donde lleva trabajando desde hace año y medio. Está, por tanto, en el ecuador del tiempo que puede permanecer empleado en la cooperativa.

“Soy peón de recogida”, explica. “Nosotros vamos a los contenedores a recuperar la ropa y la traemos a la nave”, añade. La experiencia laboral está siendo muy positiva. “Aquí me siento mucho mejor y he adquirido muchísima experiencia”, explica. Aun le queda otro año y medio en Cáritas Koopera Almería y luego aun no tiene claro a qué quiere dedicarse. Solo sabe que “cuando termine aquí voy a buscar otro trabajo; primero dar las gracias y seguir adelante”.

Su compañera Nicole tiene la mitad de su edad, 26 años. Ella llegó de Colombia a Almería por motivos familiares y lleva poco más de un mes en este trabajo. Ella se encarga de “la clasificación de las prendas, el etiquetado, la puesta de los precios y llevar las prendas al cuarto de ozono para desinfección”. Por una parte, clasifica la ropa que se va a enviar a Valencia; y por otra, prepara la que les llega de vuelta antes de llevarla a las tiendas Koopera Store de Almería. Así, en el departamento donde trabaja se encargan de “todo el proceso de la cadena logística interna que se hace en el almacén”.

Nicole llegó a Almería con su madre, enferma, buscando un tratamiento. En su país de origen había estudiado Administración de Negocios Internacionales, equivalente a Comercio Internacional, e idiomas. Su intención es dedicarse a algo relacionado con estos estudios y, precisamente, el trabajo que está realizando tiene cierta relación, al tener que ver con comercio y logística. De momento, esta en proceso de la homologación de su titulación, pero está contenta con este trabajo, donde puede permanecer tres años, al que llegó por el programa de inserción laboral.

Un proyecto que enamora

Una vez que la ropa llega a las tiendas, vuelve a las calles de la ciudad por dos vías. Por un lado, en las dos Koopera Store funciona un sistema de vales para usuarios de las Cáritas parroquiales, gracias al cual pueden elegir la ropa que necesitan y llevársela gratis. Es una solución más digna que la de recibir una bolsa con prendas que puede ser que no les gusten o que no les queden bien ni les resulten cómodas.

La segunda vía es la de cualquier tienda: quien quiera puede entrar en ellas y comprar la prenda que le guste, contribuyendo así tanto a la labor social como a la medioambiental que la cooperativa lleva a cabo. Este es el caso de Conchi Samper, influencer y creadora de contenido almeriense que lleva comprando ropa en Koopera y vistiéndola desde 2019. “Desde que conozco este proyecto, me enamoré de él”, asegura, con un vestido, pendientes y bolso procedentes de una de las Koopera Stores de Almería.

“Yo era una consumidora compulsiva de ropa, tenía ropa en el armario con la etiqueta y, a día de hoy, ellos han hecho que todo mi armario entero, que tengo un vestidor muy grande, sea 100% sostenible”, asegura. Y añade: “Estoy superorgullosa”. Las prendas, de segunda mano, cuenta la influencer, no llegan solo de los contenedores donde las depositan los ciudadanos que optan por esta vía de reciclaje; también reciben donaciones de conocidas empresas textiles del país.

“Koopera es maravillosa, sobre todo la gente que trabaja allí, es un encanto”, continúa Samper, que reconoce que por este motivo “es por lo que yo todavía me enamoré más del proyecto, porque toda la gente que tienen contratada son personas en riesgo de exclusión social”. Por eso, insiste en que “es un proyecto que, si lo ves en su conjunto, te enamora”.

La influencer cuenta cómo tiene amigas que viajaban a Londres a comprarse ropa “vintage, es decir, de segunda mano”. Y cuando conoció las Koopera Stores, tuvo claro que no hacía le falta viajar a la capital del Reino Unido para conseguir esos ‘looks’. En este sentido, señala que “en Koopera no va a tener que haber necesariamente lo que esté de moda”, sino que “ tú te creas tu moda” con las prendas que encuentras allí. “Creas tu propio estilo y eso es lo mejor”, asegura. Y cuenta otra opción, que ella pone en práctica en ocasiones: “Te llevas varias prendas y con ellas creas una nueva”.

De una u otra forma, el cliente de estas tiendas estará colaborando al cuidado del planeta y a que personas que no veían el futuro con optimismo tengan la oportunidad de tener una vida digna.  

Un faro de inclusión en Almería

Cáritas Koopera Almería celebró su décimo aniversario con una jornada de puertas abiertas para dar a conocer a la sociedad almeriense la labor que vienen realizando durante la última década. Al acto asistieron autoridades de las distintas administraciones públicas, que mostraron su apoyo a la labor social que realiza esta entidad, fruto del convenio entre la Red Koopera y Cáritas Diocesana de Almería.

La directora de Cáritas en la provincia, gerente también de Koopera Almería, María del Carmen Torres, dio las gracias “a cada persona que ha depositado una bolsa de ropa en un contenedor rojo, a la ciudadanía que ha pasado por nuestras tiendas, y a cada persona trabajadora y voluntaria que ha puesto su esfuerzo y corazón en este proyecto”.

José María Martín, subdelegado del Gobierno en Almería, destacó “el magnífico proyecto que aúna, por un lado, la protección del medio ambiente mediante el uso de la economía circular; y la ayuda a las personas en riesgo de exclusión social”. En esta misma línea, Aránzazu Martín, delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Almería, aseguró que “es el círculo perfecto de un proyecto medioambiental, porque reciclamos, provocamos más sostenibilidad y, lo más importante, las personas, porque se generan puestos de empleo”.

Ángel Escobar, vicepresidente y diputado de Bienestar Social, señaló que “con iniciativas como esta, conseguimos que Almería sea una provincia más sostenible, pero también más solidaria y profundamente humana”. La alcaldesa de Almería, María del Mar Vázquez, destacó la labor que se realiza en Cáritas Koopera Almería para impulsar la inclusión sociolaboral, “ofreciéndoles no solo un empleo, sino algo igualmente importante: dignidad y futuro”.

En el acto estuvo presente María Luz Ferro, coordinadora general de Koopera a nivel nacional, que aseguró que tienen “un compromiso de seguir mejorando y buscando nuevas formas de generar impacto positivo, un compromiso de seguir creciendo para llegar a más personas; y sobre todo, el compromiso de no dejar atrás a nadie, a ser un faro de inclusión y esperanza en Almería”.

Asimismo, participó Ignacio López Román, vicario general de la Diócesis de Almería, que destacó que el proyecto Cáritas Koopera Almería muestra cómo es “la caridad auténtica y verdadera”, que consiste no solo en ayudar a quien lo necesita, sino en “promover su desarrollo, su progreso, que sea feliz, que sea pleno”.

Mambré, Calor y Café, nuevo centro para personas sin hogar

El trabajo de Cáritas Diocesana de Almería para facilitar una vida digna a las personas en riesgo de exclusión social se desarrolla en varios frentes. Así, además de ayudar en la inserción laboral con iniciativas como la de Koopera, también trabaja para proporcionar una vivienda digna y ayuda en los pasos y trámites que las personas en esta situación han de realizar para revertir su situación.

En el caso de las personas sin hogar, Cáritas ha dado un paso más con la inauguración, el pasado mes de octubre, del centro Mambré, Calor y Café, un espacio en el que se atiende de forma integral a quienes sufren el problema de no poder acceder a una vivienda en nuestra provincia. Una situación que afecta al menos a 321 personas, que fueron atendidas por esta entidad durante 2024. A estas hay que añadir otras 134 atendidas en riesgo de exclusión social.

Con este nuevo centro, ubicado en la calle Alcalde Muñoz 16, se busca mejorar la calidad de vida de quienes acuden a Cáritas Almería, que les facilita la acogida, planes de inserción y una cobertura de necesidades básicas como alimentos y ropa. En Mambré, Calor y Café se proporciona un mejor servicio de acogida y primera atención a estas personas. Además, les hacen entrevistas para elaborar un diagnóstico personal de su situación y, a partir de este, un plan personalizado de inserción. En el centro se les da también desayuno, ropa limpia y productos de higiene y se pueden duchar.

En la inauguración, la directora de Cáritas Almería, María del Carmen Torres, señalaba que “Mambré, Calor y Café es un espacio para personas en situación de sin hogar, así como un espacio que la ciudad necesitaba para personas vulnerables y con necesidades muy concretas”. En esta línea, añadía que “el objetivo es que sea un espacio cálido, abierto y humano; donde puedan comenzar de nuevo quienes más lo necesitan”. Torres agradeció el trabajo realizado para poner en marcha este proyecto “al equipo directivo, a los anteriores directores, al arquitecto de este espacio, Miguel, y a todos los voluntarios y personas que han colaborado” y aseguró que “nada hubiese sido posible sin el apoyo del Obispado de Almería, la hermandad del Cristo de la Escucha, así como de Arquia, SELAE y Naturgy”, a los que dio las “gracias por creer en este proyecto y querer seguir haciendo de Almería un lugar más acogedor”.

Juan Antonio Plaza, delegado episcopal de Cáritas Almería, señaló que “es una alegría poder bendecir e inaugurar Mambré, Calor y Café” y explicó que “desde su concepción, fue pensado para ayudar a los más pobres”. Asimismo, destacó que ha sido “todo un proceso de más de diez años hasta llegar hasta aquí” y agradeció el trabajo que realizan los voluntarios. Por último, recordó que “no será un centro de pernocta, ya que no disponemos de suficientes recursos económicos” por lo que, para llegar a esa posibilidad, “sería necesaria una gran inversión económica”.

A la inauguración asistieron José María Martín, subdelegado del Gobierno de España en Almería; Aránzazu Martín, delegada del Gobierno andaluz; Ángel Escobar, vicepresidente de la Diputación Provincial; y Vanesa Lara, concejal de Economía, Innovación y Contratación del Ayuntamiento de Almería, quienes celebraron la puesta en marcha de Mambré, Calor y Café; y el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, que bendijo el nuevo centro.

(Reportaje publicado en el número de diciembre de 2025 de la revista Foco Sur).

Conmemoración del 10º aniversario de Koopera Almería. Foto de Miguel Blanco / Foco Sur

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