Realidad y ficción: lo demás no cuenta


Miguel Blanco

Pinturas rupestres: la voz de la prehistoria

Parte del conjunto de arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, las pinturas rupestres de Los Vélez permiten a los investigadores conocer mejor cómo era la vida en las sociedades prehistóricas que habitaban la zona y son un reclamo turístico en alza.

Como si fuera el código con el que traducir e interpretar cómo eran nuestros predecesores de hace milenios en la actual provincia de Almería, los conjuntos de pinturas rupestres de la comarca de Los Vélez son uno de los ejemplos destacados del amplio y variado patrimonio arqueológico con el que cuenta esta tierra.

Son 25 conjuntos pictóricos que forman parte del arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO el 2 de diciembre de 1998, y que consta de 758 lugares desde la comarca de Los Vélez hasta los Pirineos.

Son imágenes esquemáticas, con forma de soles, astrales o de triángulos; y figurativas, con humanos y animales como cabras o caballos. Y su creación se remonta hasta 20.000 años en el tiempo.

Ahora, la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía está preparando un Plan de Gestión para Andalucía del Arte Rupestre Patrimonio Mundial de la UNESCO con el que se pretende garantizar la protección, la conservación y la divulgación de los 69 conjuntos de cuevas y abrigos que hay en las provincias de Almería, Granada (con dos) y Jaén (con 42), que forman parte de la mayor colección de pinturas rupestres que existe en Europa.  

El objetivo de este Plan de Gestión es preservar y promover el valor cultural y natural de estos conjuntos, así como garantizar su gestión eficiente, siguiendo la normativa de la UNESCO, la propia legislación andaluza y recomendaciones como las que se incluyen en la Carta de Alicante de ICOMOS de 2023, donde se destaca la relación, a la hora de desarrollar sistemas de protección, entre las pinturas rupestres y el paisaje donde se ubican. Asimismo, se quiere potenciar este patrimonio arqueológico, para lo que se va a colaborar con diferentes administraciones y entidades públicas y privadas.

Cuatro estrategias

El plan de gestión se desarrollará en cuatro estrategias: conservación para el futuro, mejora del conocimiento, puesta en valor y uso público de los espacios Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica (ARAMPI) y capacidad institucional y gobernanza.

Cada una de estas estrategias contará a su vez con tres líneas de acción, con las que se pretende garantizar la conservación de estos espacios, así como su integración “en el uso social y territorial, la delimitación de bienes, su protección jurídica, conservación física y gestión de riesgos, con acciones específicas para mejorar la documentación, investigación y transferencia del conocimiento”.

Otros objetivos del Plan de Gestión son “fortalecer la cooperación institucional, mejorar la gobernanza y promover la participación social, incluyendo campañas de sensibilización, formación y difusión”. Asimismo, tendrá prioridad la gestión sostenible, la protección de entornos y la adecuación de espacios para el uso público, respetando la integridad patrimonial y paisajística.

El Plan de Gestión andaluz, además, se integrará en otro a nivel estatal, que incluirá todos los conjuntos de arte rupestre del arco mediterráneo, que estará coordinado por el Ministerio de Cultura.

Arte esquemático

En nuestra provincia, la pintura más conocida es la que recibe el nombre de ‘Indalo’, ubicada en el abrigo de las Colmenas. Cerca, está el abrigo más famoso de la provincia, el de los Letreros, con una gran cantidad de pinturas tanto de figuras geométricas como antropomórficas y de animales. Son dos ejemplos de arte esquemático, pero hay muchos más, además de arte levantino, que es exclusivo de toda la zona declarada Patrimonio Mundial en la península ibérica, e incluso más antiguas, del Paleolítico.

Así, en Los Vélez se encuentra “el conjunto más importante del arte esquemático, con la cueva de los Letreros, todos los abrigos del Maimón más los de la sierra de María, con algunos casos excepcionales como el abrigo del Gabar, con esas representaciones de ídolos triangulares que también aparecen representados en las cerámicas del Neolítico final y la Edad del Cobre”, explica Julián Martínez, investigador del departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada, especialista en las pinturas y exdirector general de Bienes Culturales, cargo desde el que impulsó, junto a expertos del resto de comunidades autónomas implicadas, la declaración de Patrimonio Mundial para los conjuntos de arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica.

En total, hay 35 lugares en la comarca de Los Vélez con representaciones de arte esquemático, a lo largo de las cuencas de los ríos Caramel y Vélez y de la rambla de Chirivel, en las montañas de la sierra de María, el Maimón, la Muela, la serrata de Guadalupe, el cerro el Gabar, la cañada de Leira o el paso de Santonge. Están repartidos en los municipios de Vélez Blanco, María y Chirivel. En total, las representaciones de arte esquemático suponen el 95% del arte rupestre localizado en la comarca, según ha documentado  Martínez en sus trabajos de investigación y divulgación.

Arte levantino y paleolítico

El especialista recuerda que “Los Vélez tienen representaciones más antiguas, como las de la cueva de Ambrosio, que están fechadas en hace más de 20.000 años, como el caballo y algunos grabados que aparecen en las paredes”. Son pinturas que datan del Paleolítico y que convierten a este yacimiento arqueológico en “punto de referencia obligado para el estudio del Paleolítico Superior en la península ibérica”, como señala Martínez en el artículo ‘Arte rupestre en Los Vélez. Patrimonio Mundial’, incluido en la guía del Parque Natural de Sierra María-Los Vélez editada por el Centro de Estudios Velezanos y el Ayuntamiento de Vélez-Rubio en 2008, y coordinado por José Domingo Lentisco.

Por otra parte, en la comarca se ubican “los conjuntos de arte levantino en los Lavaderos de Tello, con la Cama del Pastor, la cueva Chiquita de los Treintas o el abrigo de Santonge, en todos los casos con representaciones de ciervos, con la cornamenta desarrollada”, cuenta Julián Martínez.

De este arte levantino solo hay una docena de pinturas en la comarca, entre ellas de ciervos, cabras y antropomorfas, todas ellas descubiertas hace ya más de cien años, puesto que aparecen documentadas en 1915. Son las más al sur que se han localizado en la península ibérica.

Investigación de culturas prehistóricas

Esta acumulación de abrigos en Los Vélez supone “un gran soporte para la investigación del pasado simbólico de las culturas prehistóricas”, asegura el especialista. “Lo que nos dejan en las paredes es un texto en la roca, si sabemos leerlo, que refleja las inquietudes de la sociedad del pasado, fundamentalmente centrado en elementos esenciales de su cosmogonía, como son los animales, las figuras humanas, figuras que aparecen de soles, astrales y todo aquello que les preocupa y ordena de una manera determinada, para los que es difícil acceder a los códigos sin conocer los contextos pero que aportan mucha información de la organización social que se tenía entonces, desde esas sociedades igualitarias a la transición a la jerarquización y la aparición de clases”.

Un ejemplo de esto se encuentra en el abrigo de los Letreros, donde se distingue “un árbol genealógico, como una foto de una familia, donde los términos de los dos linajes presentan ciertos rasgos asociativos en función de una estructura elemental de parentesco”. En estas pinturas rupestres, añade Julián Martínez, “se ven tres generaciones y se pueden sacar conclusiones de la consanguinidad, están los antepasados representados, y los géneros”.  

José Domingo Lentisco, historiador y director de la revista Velezana, destaca que “se han hecho verdaderos esfuerzos por conservar las pinturas rupestres y darles valor”. En esta línea, asegura que “en la cueva de los Letreros se ha hecho un gran trabajo científico, con pruebas radiológicas y fotografías”. Asimismo, recuerda que “hay otras que están menos protegidas, pero son de más difícil acceso”, por lo que es menos probable que sufran deterioros a causa de los visitantes aficionados al arte rupestre y la arqueología que quieran visitar estas joyas que se encuentran en Los Vélez.

Conservación y turismo

La puesta en valor de estos enclaves con el objetivo de promocionarlos para el turismo, pero de forma segura para su conservación, es uno de los objetivos del Plan de Gestión que prepara la Junta de Andalucía. Ya se realizan visitas guiadas a las más accesibles y significativas, que además cuentan con protección física: solo se puede acceder a ellas mediante estas visitas guiadas.

“Lo que hay asequible ahora en los circuitos es la cueva de los Letreros y la cueva de las Colmenas, que están protegidos y en las que se hacen visitas guiadas”, confirma Julián Martínez, que considera que “la demanda del gran público se puede orientar con estos dos conjuntos más la cueva Ambrosio, que también está cerrada”. Con las pinturas rupestres que hay en estos tres abrigos, “se puede ver el mundo del arte Paleolítico y el mundo del arte esquemático y los accesos son cómodos”, apunta el especialista.

En esta línea, Lentisco señala que las pinturas rupestres de la comarca “son un valor turístico de primera magnitud y hay una empresa que hace visitas guiadas, que es valor añadido para la comarca”. Asimismo, asegura que, a nivel turístico, “una de las referencias más importantes de Los Vélez son las pinturas rupestres, junto con el Castillo de Vélez Blanco y la iglesia de Vélez Rubio, y últimamente se ha sumado el Museo de Vélez Rubio”. No obstante, añade, aunque “las pinturas están muy valoradas a nivel turístico, lo están todavía más a nivel científico”.

Martínez asegura que “los valores prioritarios de las intervenciones han virado a si son rentables o no, pero independientemente de todo, el valor del patrimonio está por encima de la economía, porque es irremplazable”. Una vez organizada la conservación, añade, “es un atractivo más la visita, pero primero hay que garantizar la protección”.

Lo que falta aun es “un punto de información completo de todo el patrimonio que hay, para evitar que la presión sea sobre los lugares, porque son frágiles y la conservación es difícil, y garantizar que sigan perdurando en el tiempo”, apunta Martínez, que en su época de secretario general de Bienes Culturales dejó previsto un centro de interpretación que a día de hoy sigue sin construirse. Centros equivalentes existen en el resto de provincias incluidas en la zona declarada Patrimonio Mundial, por lo que solo falta el de Los Vélez para completar el circuito divulgativo de este arte rupestre. 

Historia de la investigación de las pinturas rupestres de Los Vélez

Las pinturas rupestres de la comarca de Los Vélez son conocidas a nivel divulgativo y científico desde hace más de 150 años. “Manuel Góngora, catedrático de la Universidad de Granada, publicó un libro en la década de 1860 titulado ‘Antigüedades prehistóricas de Andalucía’ y fue el primero que las dio a conocer en el ámbito científico”, explica el historiador José Domingo Lentisco. “Después, el que le dio un mayor impulso fue Federico de Motos, que era de Vélez Blanco, un farmacéutico que tenía una pasión infinita por la arqueología”, continúa. Motos hizo que se desplazaran hasta Los Vélez, entre 1909 y 1912, “los grandes conocedores de la arqueología en España y en el mundo, como el abate Breuil, francés, Cabré y otros”.

El propio Motos había descubierto algunos de los abrigos en el Maimón y el Gabar, según recoge Julián Martínez en el artículo ‘Arte rupestre en Los Vélez. Patrimonio Mundial’ (2008). Allí llevó Motos posteriormente a arqueólogos como Breuil o Siret. El primero, según se apunta en el artículo, incluido en la guía del Parque Natural de Sierra María Los Vélez, llegó a publicar en 1935 un volumen con todos los lugares descubiertos hasta entonces y que habían documentado, entre otros, él mismo, Breuil o Cabré en 1935.

En la segunda mitad de los años cincuenta del siglo XX, realizaron trabajos los investigadores A. Beltrán, E. Ripoll o P. Acosta, según señala Martínez. Y en época más reciente, Sergio Ripoll documentó el arte paleolítico de la cueva de Ambrosio y se han ido descubriendo nuevos abrigos, varios de ellos gracias a las investigaciones de Julián Martínez y su equipo. “Julián Martínez fue quien promovió, junto con otros investigadores del Levante español, que se proclamasen Patrimonio de la Humanidad”, destaca Lentisco.

Según avanzaba la investigación y se descubrían más pinturas, comenzó a pensarse en proteger esos enclaves. “El primer proyecto de protección se hizo durante el Franquismo, con el alcalde Miguel Flores, en los años cincuenta, que puso una verja metálica pero los zagales la rompíamos”, rememora Lentisco, que asegura que “en aquella época, excepto algún científico, la población no le daba ningún valor a las pinturas”. Asimismo, destaca que “Julián Martínez, cuando era director general de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, fue el que impulsó un magnífico cerramiento en el abrigo de los Letreros, que es un maravilloso ejemplo de cómo se debe hacer la protección de las pinturas rupestres”.

(Reportaje publicado en el número de octubre de 2025 de la revista Foco Sur).

Abrigo de las Colmenas. Foto de Ismael Olea CC BY 4.0. Wikimedia Commons

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