La revolución sostenible de Almócita

La revolución sostenible de Almócita

La puesta en marcha de una Comunidad Energética Inteligente y un sistema para reciclar todos los residuos orgánicos y el impulso a viviendas sostenibles refuerzan la apuesta de Almócita por el desarrollo sostenible, por la que acaba de recibir el premio de la Fundación Conama.

La apuesta de Almócita por la agroecología, la cultura y la democracia participativa como ejes de su desarrollo sostenible está convirtiendo a este pequeño municipio de la Alpujarra almeriense en un referente nacional. Sus iniciativas para combatir la despoblación son también un ejemplo fuera de nuestra provincia, donde se valora el empuje que el Ayuntamiento y los vecinos de la localidad dan a proyectos para afianzar el territorio y crecer con sostenibilidad.

Esta apuesta por el crecimiento sostenible se concreta en iniciativas como el Ecomuseo, que ha transformado al pueblo en museo al aire libre donde exhibir las creaciones de sus vecinos; la creación de un huerto y un gallinero ecológicos y comunitarios; la reciente instalación de puntos para reciclar los residuos orgánicos para convertirlo en compost con el que abonar los huertos y jardines del pueblo; la recién creada Comunidad Energética Local, que va encaminada a convertir al municipio en energéticamente autosuficiente; o incluso la ya clásica Noche de los Candiles.

Este esfuerzo se ha visto recompensado con la entrega del Premio Conama a la Sostenibilidad, que esta fundación concede a municipios de menos de 5.000 habitantes y al que optaban 440 proyectos de otras tantas localidades españolas. Una comitiva del Ayuntamiento de Almócita, encabezada por el alcalde, Francisco García, recibía el reconocimiento el pasado 3 de junio en Madrid.

“Este Primer Premio a la Sostenibilidad nos satisface especialmente por significar el compromiso de todas y todos los vecinos de Almócita por un pueblo lleno de vida y de respeto a las personas, al medio ambiente y a la cultura y su implicación con una vida más sostenible, justa y feliz para todos”, aseguraba el alcalde al conocerse que habían sido los ganadores del premio. Y añadía que “la presencia diaria de nuestras vecinas y vecinos en este tipo de iniciativas es crucial para que Almócita siga adelante y perviva, al tiempo que es modelo de un desarrollo respetuoso y equilibrado, lo que redunda en la calidad de vida de nuestro pueblo y de lo que aportamos al mundo”.

Uno de los objetivos de la Fundación Conama con la convocatoria de este premio es destacar acciones encaminadas a revertir la despoblación. Algo que, en el caso de Almócita, se está consiguiendo. “Se ha incrementado el número de habitantes en Almócita, incluyendo la presencia de más niños y, por tanto, de mayores garantías de futuro para nuestro pueblo”, aseguraba García, que destacaba además que “se han instalado en nuestro pueblo varios grupos de consumo agroecológicos, varios agricultores locales han cambiado su dinámica de producción hacia técnicas más sostenibles y ha nacido la marca Almócita que nos distingue y diferencia”.

Comunidad Energética Inteligente

Una ‘marca Almócita’ que no se conforma con lo conseguido hasta ahora y que sigue sumando iniciativas en esa línea de trabajo de desarrollo sostenible para combatir la despoblación. Una de las últimas ha sido la puesta en marcha de una Comunidad Energética Local, con la que gestionar la energía eléctrica del municipio. Esto supone un cambio de modelo, al pasar a ser el Ayuntamiento y los vecinos del pueblo consumidores y productores a la vez, con capacidad para gestionar los excedentes energéticos que se produzcan en su nueva red de placas fotovoltaicas.

Y es además una Comunidad Energética Inteligente, la primera que se ponga en marcha en España. Esto significa que los vecinos podrán no solamente devolver a la red el excedente energético que produzcan, sino que podrán elegir además si se lo ceden a un vecino en concreto, si lo donan o lo venden, y tener el control de la energía generada en sus placas en cada momento mediante una aplicación en el móvil.

“Utilizamos tecnología blockchain, la que se usa en las criptomonedas, un sistema codificado con una trazabilidad en todo momento de la energía, desde donde se genera hasta donde se consume, tanto para comprar como para vender, y poder hacer estos intercambios de forma segura”, explica Jesús Parrilla, socio fundador de Albedo Solar, la empresa que ha implementado este revolucionario sistema en el municipio almeriense. Para ello, han trabajado con la empresa australiana Power Ledger, especializada en tecnología blockchain.  

Así, “los usuarios van a ser activos, no pasivos, van a producir y consumir la energía y a la vez van a poder compartirla, venderla, cederla o donarla, como ellos quieran, gracias a esta tecnología”, asegura Parrilla. “Son ‘prosumidores’, productores y consumidores a la vez”, destaca, “y le pueden dar el valor que quieran a esa energía, o la pueden canjear, por ejemplo, por huevos o aceite. Pueden hacer lo que quieran, venderla, regalarla o hacer trueque. Es algo revolucionario, sobre todo en la manera de interactuar”.

A la vanguardia en gestión energética

El sistema ya funciona en lugares como Nueva York, Australia y en algunas zonas de Asia, pero en nuestro país aun no se ha implementado en ningún lugar. Almócita se pondría, así, a la vanguardia en gestión energética. “La instalación se hizo con idea de suministrar energía al Ayuntamiento, pero hemos visto que tenemos un excedente claro de producción”, explica a Foco Sur Francisco García, “así que vamos a repartir ese excedente entre los vecinos del pueblo, de forma gratuita”.

El alcalde de Almócita adelanta que “la idea es ir más allá y que los vecinos se impliquen en la producción, colocando unas placas en sus tejados, o cualquier otro sistema de producción de energía renovable”. El objetivo es “democratizar la energía”, señala García, que destaca que con esta iniciativa “dejamos de ser meros receptores y consumidores para convertirnos en productores, nos implicamos seriamente”.

Para más adelante, el alcalde no descarta buscar “otras fuentes de producción de energía” porque, como recuerda, “en los años 50 y 60 había un salto de agua que producía energía en el pueblo, la Eléctrica Almocitense”. Además, cuenta con que la puesta en marcha de la Comunidad Energética Inteligente “suponga unos ingresos al Ayuntamiento y a los vecinos”, vendiendo fuera del municipio parte de ese excedente energético producido.

Asimismo, el sistema que se está implantando en Almócita es también pionero porque va a servir de campo de pruebas para elaborar la normativa relativa a estas Comunidades Energéticas Locales. “Hay una normativa que hay que adaptar”, explica Parrilla, “por eso, el Ministerio de Transición Ecológica ha facilitado un paréntesis para establecer los mecanismos de intercambio de energía”.

Residuos cero

Otro proyecto que Almócita ha puesto en marcha este mismo año es el de convertirse en un municipio que genere cero residuos orgánicos. Para ello, ha comenzado creando tres zonas de compostaje repartidas por el pueblo y repartiendo cubos a cada vecino para que lleven sus residuos orgánicos a estas zonas. Allí, el residuo orgánico se transforma en compost que servirá para abonar los jardines o el huerto comunitario.

“Llevábamos dándole vueltas unos años, porque teníamos la experiencia previa de siete familias que llevan sus residuos orgánicos al gallinero y se compostaban allí, donde a la vez que las alimentaban, generaban el compost”, cuenta Francisco García. “Lo que se ha hecho toda la vida en los pueblos”, añade. Estas siete familias llegaban a reciclar de esta manera varias toneladas de residuos al año. Con los tres puntos ubicados en el pueblo, se espera que lleguen a las 20 toneladas recicladas al año.

“Los que somos de pueblo lo entendemos bien”, comenta el alcalde, que recuerda “perfectamente cuando no generábamos ni un solo residuo en mi casa, porque ni había tantos plásticos, ni envases y todo lo que se consumía era materia orgánica. Y los sobrantes de las comidas iban directamente a los animales y acababan en estiércol del corral”. Es lo mismo que se pretende hacer ahora con esta iniciativa, en la que colabora el Ayuntamiento de Almócita con la asociación Trotamundos Animado, pero usando composteras en lugar de animales.

Eva Ramírez, de esta asociación, explicaba al dar a conocer la iniciativa que el proceso consiste en “volcar en la compostera los residuos orgánicos, añadir el material estructurante, hojas secas, paja o restos de poda triturados, colocado en un cajón adyacente y airearlo con una especie de sacacorchos gigante”. Generar el  compost con este método lleva unos tres meses al menos.

‘Tu basura crea vida’ es el lema de este proyecto, para el que se cuenta con la colaboración de todo el pueblo.“El compost se lo daremos a los vecinos para que lo echen en sus huertos o en sus jardines y macetas”, adelanta García.

Si el proyecto avanza según lo previsto y tiene éxito, el alcalde prevé colocar una compostera más en cada uno de los tres puntos, duplicando así la capacidad de reciclaje de residuos orgánicos por este método. Con esta iniciativa, además, Almócita se ha adelantado tres años a la fecha tope, en 2024, marcada por la Unión Europea para la implantación de medidas similares en los municipios europeos.

Viviendas sostenibles

A finales de mayo, el Ayuntamiento de Almócita daba a conocer a sus vecinos su última iniciativa de desarrollo cuidando el medio ambiente: unas viviendas sostenibles, “hechas con materiales ecológicos, con un aislamiento de gran calidad y una instalación comunitaria de calefacción por suelo radiante”, detalla el alcalde.

De momento, se ha elaborado la distribución en el espacio de estas viviendas, en terreno municipal. Pero como no tienen la capacidad para construirlo, han propuesto que se cree “una cooperativa que gestione el proyecto, a la que nosotros les facilitaremos las cosas”.

El alcalde, en cualquier caso, deja claro que no se va a regalar el suelo. “Se tiene que constituir la cooperativa, que será la propietaria de toda la edificación”. Es una manera, además, de asegurar que no se especula con estas viviendas, “ya que si quieres venderla, la cooperativa es el primer comprador, a precio de coste, sin especulación”, asegura García. Asimismo, el alcalde destaca que estas viviendas sostenibles “llevarán el sello de calidad de bioconstrucción y estarán autogestionadas por las familias”.

Con estas iniciativas y proyectos, Almócita continúa impulsando un desarrollo sostenible que ya es ejemplo fuera de nuestra provincia y que tiene, como objetivo final, asentar a la población en el municipio. 

Cultura, gastronomía y ecología

Almócita es referencia en iniciativas que impulsen el desarrollo sostenible del municipio, y es conocida también por eventos como La Noche de los Candiles, que este año se ha celebrado en la “intimidad” de los vecinos del pueblo, sin asistentes de fuera, pero emitiendo en redes los conciertos. O como el Ecoencuentro, donde se presentan las novedades en cuestiones de agricultura ecológica o productos kilómetro cero, entre otros asuntos.

Esta primavera, para dar un nuevo impulso a la agroecología, que es uno de los motores de Almócita, el pueblo ha participado en el I Concurso Ecochef, organizado por la Red Estatal de Municipios Agroecológicos, Terrae, a la que pertenece. El objetivo de este concurso era fomentar la creatividad gastronómica al tiempo que se concienciaba a los vecinos sobre hábitos de consumo responsable y alimentación.

Con estos objetivos, este concurso de recetas buscaba favorecer la utilización de productos locales, así como dar a conocer materias primas locales y productos cuya elaboración, envasado y transporte sean respetuosos con el medio ambiente y, además, faciliten su reciclado posterior. Había dos categorías: popular, en la que los vecinos proponían sus platos; y profesional, en la que las propuestas venían desde el sector hostelero, y que se creó para animar a un sector que ha estado especialmente afectado por la pandemia de Covid.

Los platos que han ganado la fase local de Almócita han sido una tortilla almociteña de la huerta, de Mari Ángeles del Pino, en la categoría popular; y una carrillada en reducción de mistela de Almócita sobre nido de patata, de Inés López, en la categoría profesional. Ambas han recibido un trofeo elaborado a mano por el artesano Daniel Uroz, que lo ha creado con metales y productos encontrados en el municipio. Asimismo, se presentaron recetas como un guiso de correas, un plato tradicional de este municipio, unos canelones de berenjenas y una calabaza rellena. Las recetas ganadoras han competido además en la fase nacional de este concurso.

Al anunciar las recetas ganadoras, el alcalde de Almócita destacaba “la originalidad y apuesta, al mismo tiempo, de guisos tradicionales y productos de nuestro pueblo, algunos de ellos con semillas recuperadas y autóctonas de la zona”. Asimismo, recordaba que el objetivo de presentarse a este concurso nacional ha sido “invitar a que cada familia o profesional de la hostelería se detenga un momento a valorar lo que come, dónde lo compra, si conoce al productor, si recuerda una receta tradicional y si es consciente del beneficio que supone su decisión de compra responsable y alimentación saludable”. Y añadía que “alimentarse de manera consciente, responsable, con productos de cercanía son ya bases imprescindibles para seguir adelante, con salud y garantías en estos tiempos de incertidumbre, y en ello, Almócita es ejemplo”.

En mayo, Almócita recuperó la Noche de los Candiles, aunque en esta edición de forma especial debido a la pandemia, en exclusiva para los vecinos del pueblo y retransmitida en directo en internet para el resto del mundo. Al tradicional encendidos del enorme candil, este año no se pudo sumar el apagado de la iluminación de las calles ni los puestos de restauración. Pero sí se celebró un concierto especial, con el clásico de la música electrónica Juan Manuel Cidrón, que lleva más de tres décadas a la vanguardia de este tipo de música a nivel internacional, desde Almería, y la banda de folk Keltika Hispanna, especialistas en recuperar música popular de zonas rurales.

(Reportaje publicado en el número de septiembre de 2021 de la revista Foco Sur).

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